MALVINAS Y EL DEBER SER DE LA PATRIA

MALVINAS Y EL DEBER SER DE LA PATRIA

Por el Profesor Nicolás Sanrromán

Si hemos de principiar estas líneas pensando en que sean altas y dignas de reparadora justicia para con nuestros héroes y para nuestra patria doliente, qué mejor que encomendar estas palabras a aquella que es la madre de la palabra, la portadora del verbo encarnado.
María Santísima a ti te suplicamos que guíes nuestra mente para hablar sobre este hecho marcado en sangre y que es tan nuestro.
Hablar de Malvinas en nuestro tiempo es hablar de un tema intrincado donde se mezclan inoportunamente demasiadas posturas, ideas, cuestionamientos que nada sirven para dar luz y más bien opacan lo que esta gloriosa defensa nos dejó. Hablar de Malvinas en nuestro tiempo es traer al presente cosas que en realidad no sucedieron, episodios que fueron patrañas, actos desheroizados por la prensa de turno que lo único que quiere es generar una sensación de tibieza para luego sumirnos en el infierno helado.
Como hijos de una patria doliente, como es la Argentina, no podemos dejar de negar con enérgico rechazo todas estas fábulas y mentiras.
No podemos, si queremos ser una nación grande y victoriosa, pensar en lo que la guerra pudo haber sido; mucho menos podemos pensar en lo que la guerra no fue.
Malvinas podría haber sido un grito de victoria, una tierra soberana. Pues no lo fue. La historia es historia de lo que fue y no de lo que nos hubiera gustado que sea, y la guerra se perdió. Pero una batalla no es el fin. Una victoria no puede ni debe mirarse desde una óptica meramente civil, política, militar. Una victoria debe pensarse desde el único plano donde la victoria tiene un sentido y reviste un valor. Según este plano, dicha victoria debe pensarse desde el plano ético y sobrenatural. Y Malvinas si fue eso. En lo ético abundan testimonios que corroboran que la guerra de Malvinas fue una gesta noble y de legítima defensa. Desde el plano sobrenatural, basta observar las fotografías de las fuerzas armadas en el suelo austral, postradas y de rodillas ante el señor de los ejércitos, nuestro señor Jesucristo, días antes que la guerra comience y con rosarios anudados a sus cuellos.
Pues bien, si la victoria es ganar un combate, Malvinas no tiene sentido. Si en cambio, la victoria es defender el ser de la Patria hasta con la vida, Malvinas es y será una gesta inolvidablemente victoriosa y honrosa.Queda en nosotros el deber de recordarla y de trasmitirla a nuestros hijos.
Resta derrocar otro gran daño que se le ha infligido a esta gesta, y es el de las mentiras que se han dicho sobre ésta. Nos dijeron que éramos inferiores en todo sentido, nos hicieron creer que no se podía triunfar. Nos hicieron pensar en que “los chicos de Malvinas” eran unos pusilánimes y que estaban llenos de temor.
La Argentina jamás podrá levantarse de su cautiverio mientras siga pensando estas sandeces. Basta con tomar la mente de algún veterano de guerra, mirarlo a los ojos y preguntarle si está de acuerdo con estas malintencionadas mentiras para que notemos la respuesta.
Queridos todos, sobran hechos y actos heroicos que demuestran que en Malvinas los soldados argentinos fueron héroes. Con tan solo mentar las gloriosas historias de algunos combatientes que hemos recibido de primera mano podemos emocionarnos y decir, valió la pena. Con tan solo sostener en alta dignidad que nuestras fuerzas aéreas fueron aplaudidas por la armada británica en plena gesta y que el mundo elogió a nuestros halcones del cielo. Con tan solo sostener que ese coraje es el mismo que la Patria ya había tenido durante la defensa de las invasiones inglesas y de la vuelta de obligado. No quedan palabras para aclamar esos hechos por lo que son, verdaderos actos heroicos llevados a cabo con amor.

Antes de cerrar estas líneas y con profundo respeto quisiéramos plantear una última meditación y es sobre el deber ser de la Patria. Si queremos de la Argentina una patria grande y soberana, no nos detengamos en importar modelos de otros países o en cambios insustanciales. Si de veras queremos la magnanimidad de nuestro país, pensemos en aquellos ideales que por ser nobles y veraces conduzcan a la Argentina al gran frescor de los bienes honestos. Bienes estos que por ser los más altos, son difíciles de alcanzar, pero que inequívocamente tienen como meta la felicidad de una nación. Pensemos en ser generosos como argentinos, en las virtudes que tanto bien nos trasmiten, pensemos en la caridad y la fortaleza. Pensemos en formar familias que sean verdaderos hogares, donde sus miembros comulguen en ideas de bondad, bien y belleza. En fin, pensemos en ser argentinos que honren lo único que merece honor, que amen lo único que merece amor, y que estemos dispuestos a morir si es necesario por el único que murió para que seamos libres de verdad.
Vivamos como los héroes de Malvinas por nuestra generala, la Santísima Virgen María y por nuestro rey Jesucristo y, como nuestros héroes, estemos también dispuestos a dar la vida por ellos.

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Diario Todo un Pais

Periodismo bien nuestro.

There are 1 comments. Add yours

  1. 6th abril 2017 | Alejandro says:
    En medio de tanta confusión y traición a Dios y la Patria reconforta leer un artículo netamente católico. Dios sabrá pagar la valentía​ del periodista y la del periódico. Viva la Virgen Santísima! Viva Cristo Rey! Y Viva la Patria Católica!