El informe de Lanata mostró la presión de Rodríguez Saá sobre la Justicia

El informe de Lanata mostró la presión de Rodríguez Saá sobre la Justicia

Uno de los mayores escándalos institucionales que tuvo lugar hace más de una década y todavía no ha sido resuelto, fue abordado en el programa “Periodismo Para Todos”.
La excamarista penal, Marina Ziliotto, recordó que el Gobierno apretó al menos a siete jueces para que firmaran sus renuncias sin fecha, como “requisito” para ser nombrados en los cargos para los cuales habían concursado.
Jorge Lanata reflotó anoche en el marco de una investigación periodística sobre San Luis, la denuncia ocurrida al promediar el primer mandato en la gobernación de Alberto Rodríguez Saá.
“Cuando los jueces asumían, debían firmar en un papel su renuncia para evitar después el problema de tener que echarlos”. De esa forma el periodista sintetizó uno de los momentos emblemáticos de la vida provincial.
El Gobierno que venía de soportar una de las mayores crisis y buscaba depurar la Justicia, quedó envuelto en 2005 en un hecho que se transformó en un expediente en el fuero federal.
Los casos de coerción son noticia ahora nuevamente por varios motivos. Uno de ellos es que el entonces ministro de la Legalidad, Sergio Freixes, denunciado por tal irregularidad, volvió al gabinete tras la derrota de Adolfo Rodríguez Saá en las PASO.

“El 10 de marzo (de 2005) me efectivizan en el cargo y unos pocos días después me dicen que mis dos colegas de la Cámara molestaban mucho porque sacaban fallos en contra del Gobierno. Los doctores (Domingo) Flores y (Carlos) Salomón contradecían las órdenes del Superior Tribunal, entonces yo tenía que armarles un Jury de Enjuiciamiento. Les dije que no y me respondieron: mañana mirá El Diario (de la República). Al otro día estaba renunciada”, contó la abogada en un pasaje de la entrevista.

Señaló la responsabilidad que tuvieron el exviceministro, Mario Zavala y la exsenadora, Viviana Moreira, esposa de Freixes.
Ziliotto sostuvo que “la causa es un cuento de terror” y lamentó que después de doce años no tenga fecha el juicio oral contra los funcionarios. Admitió que debió soportar publicaciones en contra de medios periodísticos y amenazas.
“Tuve y tengo mucho miedo porque siguen en el poder después de tantos años. Quiero sentarlos en un juicio justo que yo no tuve y estoy segura de que van a ser condenados porque las pruebas son contundentes. Lo que hicieron fue tremendo, me devastó. Merezco justicia”, manifestó.
Dirigiéndose a los jueces, Lanata dijo al final de la nota: “Son rehenes permanentes del poder político. No pueden nunca ejercer sus criterios y quedan sujetos a lo que el gobernador de turno decida”.
De los 80 millones nadie dice nada
La mujer de Adolfo recibió $ 80 millones que son de todos los sanluiseños, ninguno puede dar explicaciones.
Cuando el sitio Zbol publicó la documentación que probaba la donación del gobierno de Alberto a la fundación de su hermano Adolfo y de su cuñada Gisela el oficialismo provincial comenzó a desplegar sus tentáculos a fin de proteger a los poderosos que se habían alzado con el botín propiedad de los habitantes de la provincia.
Fue en la legislatura provincial donde el trío encontró respaldo de sus legisladores, un grupo dispuesto a avalar cualquier maniobra fraudulenta a cambio de gozar de las mieles del poder, algo tan efímero como la moral que alguna vez tuvieron. Allí zafaron del pedido realizado por la oposición a fin de conocer el porqué de esa maniobra y el destino del dinero.
Luego y con la presencia de un medio de comunicación de alcance nacional como Canal 13, más precisamente el programa Periodismo Para Todos, Adolfo se quedaría sin más argumento que una sonrisa nerviosa y un grupo de aduladores que lo protegieron de los micrófonos y el pedido de explicaciones.
El candidato recorría las calles de La Toma rodeado por una gran cantidad de gente que no se presentó para acompañarlo sino para plantearle necesidades insatisfechas, trabajo, comida y vivienda. “Vine a otra cosa”, dijo el veterano dirigente ante la súplica de condiciones de vida digna. Esa fue la última frase que se le escuchó decir antes de abandonar el lugar en un lujoso auto con custodia y chofer privado, las preguntas de los periodistas que acompañaron a Lanata lo incomodaron y no pudo explicar por qué se quedó con los $ 80 millones del pueblo de San Luis.

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