“El romance del Adolfo y la Cristina”

“El romance del Adolfo y la Cristina”

“¡Se ha formado una pareja!”, así comienza la nota en la que el diario de tirada nacional hace mención a la alianza política entre Rodríguez Saá y Cristina Fernández.
El reconocido periodista Gustavo Ybarra firma la nota que tituló “El romance del Adolfo y la Cristina, en la misma puede leerse el análisis político de la alianza.
“¡Se ha formado una pareja!”. El latiguillo forjado por Roberto Galán en su recordado programa “Yo me quiero casar, ¿y usted?” calza a la perfección para describir el nuevo matrimonio político que protagonizarán Cristina Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá a partir de la próxima sesión en el Senado.
No los une el amor, sino el rechazo a Mauricio Macri y la posibilidad de convertir ese nicho opositor en una plataforma de lanzamiento desde la cual intentar reflotar sus proyectos políticos en 2019.
La alianza será táctica y sólo se verá reflejada en el recinto de la Cámara alta -como ocurrió la semana pasada, durante la ceremonia de jura de sus bancas-, a partir de la sintonía opositora de sus discursos y en la coincidencia a la hora de votar en contra los proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo.
En otras palabras, no habrá cohabitación en un mismo bloque, por lo que tanto Cristina como “El Adolfo” deberán pelear por separado por sus espacios de poder en el Senado. Cada cual desde su propia trinchera. Será, así, un matrimonio por conveniencia, con camas y bienes separados.
La primera señal de la alianza la dio el diputado Andrés Larroque en su cuenta de Twitter. El forjador del término “narcosocialismo” y autor del Día Nacional de los Valores Villeros subió el miércoles pasado a esa red social una foto en la que se ve a Cristina y al Adolfo juntos, cuchicheando, durante la sesión especial en la que juraron los nuevos senadores. La frase “Acá empieza todo” remata la imagen elegida por el hombre de La Cámpora y uno de los pocos dirigentes que participan de la mesa de arena del kirchnerismo.
La confirmación llegó desde la otra vereda. Los dos ex presidentes trabajarán en tándem, al menos durante el año próximo, como oposición al machismo, aseguró a este diario un estrecho colaborador del puntano. Ese hombre fue más allá y destacó otras señales de la convivencia, como la integración al despacho de la futura senadora María Eugenia Catalfamo, compañera de fórmula del “milagro” electoral de San Luis que lideró Rodríguez Saá, del ex jefe de asesores del vicegobernador de Santa Cruz, Pablo González.
En realidad, la convivencia entre los hermanos Rodríguez Saá y el kirchnerismo nació como una unión transitoria electoral en San Luis. Apremiado por un opositor de fuste, como su ex delfín Claudio Poggi, el gobernador Alberto Rodríguez Saá se vio en la necesidad de apelar a la “unidad” del peronismo para enfrentar al candidato de Cambiemos. En ese altar, el Alberto sacrificó su orgullo y rindió sus armas en el Instituto Patria ante la misma Cristina Kirchner que, desde el Poder Ejecutivo, usó el retaceo de fondos a San Luis como látigo para castigar la rebeldía de los hermanos a sumarse a su proyecto político.
De hecho, El Adolfo fue quien le dio refugio en su interbloque Federal a los senadores peronistas (Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y Sonia Escudero) que se vieron forzados a dejar el bloque del FPV por su oposición a consagrar con fuerza de ley la controvertida resolución 125. El Adolfo y aquel grupo fueron, en alguna medida, el primer eslabón de la cadena que terminó en el “voto no positivo” de Julio Cobos y la noche triste del kirchnerismo.
A priori, no parecen muy claros cuáles son los beneficios para Adolfo Rodríguez Saá de renovar, ahora en el Senado, la alianza con Cristina Kirchner. Es más, su acercamiento a la ex presidenta a punto estuvo de aislarlo de sus compañeros del Interbloque Federal, grupo que seguirá unid sólo por la necesidad de sumar número a la hora del pelear el reparto de cargos en la Cámara y en las comisiones.
Es más, algunos de sus compañeros del interbloque están molestos porque el puntano les pidió que respetaran su “independencia a la hora de votar”. Están convencidos de que detrás de esa franquicia, que justifica en el justo reclamo de fondos que la Nación le adeuda a su provincia, “El Adolfo” esconde su alianza opositora con Cristina Kirchner.
El resultado que tendrá esta alianza es toda una incógnita, tanto como el mapa político que quedará en el Senado. Lo cierto es que, parodiando la obra de Leonardo Favio, el Senado será el escenario de este Romance entre el Adolfo y la Cristina. El estreno será en las próximas semanas. De ellos dependerá que esta historia, como la del Aniceto y la Francisca, no quede trunco ni dé comienzo a la tristeza.

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