“50 Años del Rock de Acá”: reconocimiento para una parte de la historia musical puntana

El Concejo Deliberante de la ciudad de San Luis declaró de Interés Municipal Cultural al proyecto que busca preservar, documentar y difundir la historia del rock puntano. La iniciativa nació a partir de un homenaje a Daniel Wanzo y se transformó en una propuesta para recuperar canciones, protagonistas, imágenes y relatos de un movimiento que durante décadas transitó por los márgenes de la escena cultural.
17 de septiembre de 2026

Hay historias que durante mucho tiempo sobreviven solamente en la memoria de quienes las protagonizaron, canciones que nunca llegaron a un estudio, bandas de las que quedaron pocas fotografías, recitales recordados por quienes estuvieron allí, casetes que pasaron de mano en mano y nombres fundamentales para una generación, que corren el riesgo de quedar fuera de la historia. El rock puntano tiene mucho de eso.

Por esa razón, lo que comenzó como un homenaje terminó convirtiéndose en “50 Años del Rock de Acá”, un proyecto cultural continuo e itinerante que busca preservar, documentar y difundir una parte significativa del patrimonio cultural inmaterial de la ciudad de San Luis.

La semana pasada, el Honorable Concejo Deliberante declaró al proyecto de Interés Municipal Cultural, en una iniciativa presentada por el concejal Mario Silvestri y aprobada por unanimidad de los bloques.

El reconocimiento llega después de una primera experiencia realizada en agosto de 2024, cuando el Cine Teatro San Luis fue escenario de un espectáculo que reunió a músicos y bandas de distintas generaciones del rock local. La propuesta recorrió décadas de historia y permitió reencontrar a protagonistas de diferentes momentos del movimiento con el público.

El concejal Mario Silvestri, impulsor de la declaración, junto a Sebastián Wanzo y músicos que recibieron su reconocimiento durante la ceremonia realizada en el HCD de San Luis.

Del homenaje a Daniel a la memoria colectiva

Sebastián Wanzo con su productora fue quien llevó adelante la idea, la producción artística y la técnica general del proyecto. El disparador inicial había sido el deseo de músicos de distintas épocas de homenajear a su padre, Daniel Wanzo, uno de los referentes históricos del sonido puntano, fallecido en marzo de 2024.

Sebastián decidió transformar aquel homenaje personal en un reconocimiento al movimiento en su conjunto. “Los músicos de diferentes épocas querían rendirle homenaje a mi padre”, explicó. Su respuesta fue proponer que “el homenaje sea al movimiento”, un movimiento que, según describe, siempre fue pequeño y underground en San Luis, pero que dejó “gemas artísticas muy interesantes”.

A partir de allí comenzó a tomar forma una propuesta que Sebastián define como una “gran muestra itinerante”, con diferentes acciones destinadas a dar visibilidad al género y a impulsar a las nuevas generaciones.

La investigación realizada durante el proyecto permitió descubrir una dificultad central: gran parte de la obra del rock local no estaba registrada. Para Wanzo, además, se trata de una producción profundamente vinculada con la identidad puntana, porque las canciones fueron describiendo costumbres e idiosincrasias de cada época.

El desafío mayor aparece al intentar reconstruir los primeros años. Hay pocos registros audiovisuales de calidad y muchos protagonistas quedaron ligados a la historia a través de recuerdos y anécdotas. Aun así, el equipo pudo registrar a algunos músicos tocando y entrevistarlos antes de que fallecieran.

El documental que forma parte del proyecto, según Wanzo, está bastante avanzado y nació a partir del espectáculo realizado en agosto de 2024.

Sebastián Wanzo junto a su padre, Daniel Wanzo, durante uno de los tantos eventos en los que la empresa familiar aportó el sonido y la asistencia técnica para acompañar a artistas y propuestas culturales de San Luis.

Cuando hacer rock propio era abrir un camino

Uno de los protagonistas de aquella historia es Víctor García Garro, cantante del histórico Grupo Ciudad y músico que continúa en plena actividad.

Su testimonio permite dimensionar las condiciones en las que una generación comenzó a hacer rock propio en San Luis, a comienzos de los 80.

García Garro recuerda que prácticamente no existían antecedentes locales de rock nacional de autor. Grupo Ciudad comenzó a tomar forma en 1981 y la decisión de trabajar con canciones propias surgió casi naturalmente. Eran pocos y no encontraban demasiadas referencias cercanas que estuvieran haciendo lo mismo.

Con el tiempo aparecieron nuevas bandas y estilos. Desde los 90 también crecieron los grupos de covers, pero, según García Garro, nunca desapareció la producción propia. La escena se diversificó con el punk, el heavy metal y otros géneros, mientras los músicos fueron incorporando nuevos conocimientos, tecnología y recursos.

Pero comprender aquellos primeros años exige también recordar el contexto. García Garro señala que entre 1980 y 1984 cada año significaba enormes cambios. Era la época de la dictadura, hasta que se desató la Guerra de Malvinas el rock nacional tenía poca difusión, algunos discos estaban prohibidos y acceder a determinada música no era sencillo. Los discos y casetes circulaban entre amigos, hermanos mayores y familiares. La música rock se compartía.

Por eso considera fundamental documentar esa historia y dejar registrado un cancionero de rock puntano que pueda convivir con el resto de la música popular de San Luis.

Víctor García Garro aportó la música durante la ceremonia de entrega de la Declaración de Interés Cultural al proyecto “50 Años del Rock de Acá”, en el HCD de San Luis, acompañado solamente por su guitarra.

Una historia que todavía se está escribiendo

“50 Años del Rock de Acá” no pretende quedarse en una mirada sobre el pasado. La propuesta contempla nuevos espectáculos, investigación, un documental, y busca incorporar a las generaciones actuales.

Sebastián Wanzo anticipó la intención de realizar una nueva edición del festival y renovarla con bandas nuevas, aunque reconoce que organizar una producción de esas características implica mucho trabajo.

Para Mario Silvestri, impulsor de la declaración en el Concejo Deliberante, recuperar esta historia forma parte de una tarea más amplia, la de reconocer a quienes representaron y representan a San Luis y preservar aquello que muchas veces queda relegado frente a expresiones provenientes de otros lugares.

“Muchas veces no miramos lo propio, lo nuestro que es grande”, sostiene.

El concejal encontró una imagen para definir el proyecto: “sacarle polvo a los vinilos y a los casetes y ponerlos a circular de nuevo”. Para Silvestri, esa recuperación permite transmitir a las nuevas generaciones cómo vivieron sus padres y qué producción cultural existía en San Luis en cada época.

La declaración fue aprobada por unanimidad y, para Silvestri, representa también una forma de reconocer una producción que continúa en el presente. Destaca especialmente a los artistas que viven en San Luis, producen actualmente y en algunos casos desarrollan su actividad fuera de la provincia o del país, aunque muchas veces no sean suficientemente conocidos localmente.

Grupo Ciudad sobre el escenario del Cine Teatro San Luis, durante la celebración de “50 Años del Rock de Acá”, que reunió a distintas generaciones de protagonistas de la historia del rock puntano.

La memoria como punto de partida

El proyecto comenzó con el recuerdo de Daniel Wanzo, pero terminó ampliando esa mirada hacia toda una comunidad artística.

Sebastián señala que su padre no solamente acompañó al rock desde el sonido. También apoyó al folklore y a otros géneros locales, y sostenía la importancia de incentivar a los artistas de San Luis porque había talento y expresiones propias para mostrar.

Ese espíritu atraviesa ahora la iniciativa, volver a poner en valor lo propio para mostrarlo de la mejor forma hacia afuera. El reconocimiento del Concejo Deliberante le otorga un marco institucional a un proyecto nacido desde la propia escena cultural. Pero su desafío va más allá de una declaración.

Se trata de recuperar una historia que durante décadas quedó dispersa entre escenarios, discos, casetes, fotografías, canciones y recuerdos. Una historia que ya tiene medio siglo, varias generaciones de protagonistas y un patrimonio musical que todavía continúa creciendo.

Preservar el «Rock de Acá» no significa solamente mirar hacia atrás. También significa dejar registrado lo que el rock de San Luis fue, reconocer lo que es y abrir espacio para lo que todavía puede venir.

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