Asaltaron una panadería, pero la dueña les pegó con un palo y un cliente los llevó por delante con el auto

Los delincuentes abrieron fuego contra el dueño del comercio, cuando salió a defender a su esposa, pero la bala solo le agujereó el pantalón. Después lanzaron otros tiros contra otra víctima, pero no hirieron a nadie.
7 de julio de 2025
La panadería "La Bendición" está por calle Güemes, en el barrio Las Miranda.

Los «motochorros» entraron al comercio del barrio Las Miranda de Villa Mercedes dispuestos a todo. Pero las víctimas les demostraron que estaban dispuestas a más. Llegaron y, ahí nomás, sacaron un arma de fuego y lanzaron sus amenazas. «Metete adentro o te pego un tiro», le dijeron a la dueña del comercio y ella les respondió con un palo que tenía en la mano. Golpeó a uno, cuando huían del local con el botín.

Los ladrones, de todas formas, alcanzaron a subir a su moto, pensando que ahí había terminado todo. Pero no. El marido de la panadera los persiguió a pie por la calle y uno de los delincuentes abrió fuego. Disparó solo una vez contra él y la bala, por fortuna, entró por un lado de su pantalón y salió por otro, sin herir al hombre.

Pero faltaba todavía más, más acción. La pareja de una cliente, que estaba en el comercio y fue asaltada, al ver que los «motochorros» escapaban, intentó detenerlos. Puso en marcha su coche y los atropelló. Cayeron, pero rápidamente se levantaron y respondieron con otros tres balazos que, otra vez por suerte, no consiguieron a herir a nadie.

Todo sucedió alrededor del mediodía de este lunes. La panadería «La Bendición», cuyo nombre le sienta bastante bien, está ubicada sobre Güemes, entre calles Fuerte Constitucional y Marconi.

Según contó Gustavo, el dueño del local, los malvivientes eran dos y no anduvieron con rodeos. Sacaron un arma de fuego, le apuntaron a su esposa y a los clientes. «Se metieron adentro, donde está la caja, y se llevaron la plata», relató el hombre con el pantalón agujereado. Le sustrajeron también el celular a una clienta y se encaminaron hacia la puerta.

Detrás salió la panadera, con la idea de seguirlos. «Metete adentro o te pego un tiro», le ordenó otra vez uno de los malvivientes. Y la mujer no se achicó. «Mi señora agarró un palo y le pegó con eso», señaló el comerciante.

En ese momento, Gustavo estaba afuera del local, pero en la misma cuadra y dispuesto a hacerle frente a los ladrones también. «Siento un quilombo. A uno que dice ‘metete adentro o te pego un tiro’ y ahí salgo», relató.

Pero los delincuentes fueron más veloces. Se subieron a su moto y escaparon. «Salí a seguirlos y, cuando estaban en la esquina, me dieron en el pantalón», recordó. El proyectil ingresó por el costado izquierdo delantero de la prenda, justamente la parte que viste la pierna izquierda, y salió por el lado trasero.

Un hombre, pareja de la clienta a la que le habían robado el teléfono, alcanzó a ver toda la secuencia del asalto y también, en cuestión de segundos, decidió pasar de ser testigo a protagonista. Aprovechó que estaba al volante y utilizó la única arma que tenía a mano para intentar frenar a los delincuentes: su auto.

Siguió a los «motochorros» y los atropelló con el coche. Los asaltantes cayeron de su moto, pero ahí nomás se pusieron de pie, levantaron su moto y emprendieron la fuga, hacia el barrio San Antonio. Pero, en el escape, le respondieron al valiente conductor que trató de pararlos. «Fueron tres o cuatro tiros», calculó Gustavo. Ninguno le dio al automovilista.

Si bien los ladrones huyeron, a mitad de la calle, dejaron pertenencias que podrían dejarlos al descubierto después. Entre ellos, la patente del vehículo y una gorra. Esos elementos de prueba ya están en manos del personal de la Comisaría 8°.

 

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