Jorge Luis Torres tal vez se dirigía a su casa del barrio Almirante Brown o estaba en uno de sus tantos recorridos de remisero. Pero acabó sin su auto, en la comisaría, pero, por suerte, no resultó herido ni hirió a nadie. Eso sí, casi no podía mantenerse en pie de la borrachera que cargaba. Por eso estrelló su auto contra un edificio de la Municipalidad de Villa Mercedes y dejó un boquete en una pared, cuyo daño ahora deberá pagar. Después escapó.
No solo estaba borracho, estaba molesto por el tiempo que tomaba el procedimiento que los inspectores de Tránsito Municipal y los policías de la Provincia debían hacer luego de ubicarlo en su domicilio. «Tanto ¿para qué? O sea, no maté a nadie, no maté a nadie. Tanto circo pueden llegar a hacer todos ustedes», se quejaba mientras su cuerpo se tambaleaba ligeramente.
Los inspectores le pusieron el alcoholímetro en la boca y le pidieron que soplara con fuerza. El aparato no dejó dudas. Tenía 2,83 gramos de alcohol en sangre.

A pesar de su estado, el hombre de 60 años quiso demostrarle a los efectivos que no estaba perdido, que podía manejarse solo y hasta que era capaz de contar. De hecho, procedió a contar la cantidad de agentes municipales y policiales que lo rodeaban. «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…», enumeraba mientras los señalaba con un dedo.
El choque fue el domingo, minutos antes de las 21, en Mitre y Remedios de Escalada. Cuando el personal de Tránsito y los efectivos policiales llegaron advirtieron un boquete, en la parte inferior de una pared, del edificio donde funciona la Secretaría de Producción, Medio Ambiente y Tecnología.

Ubicaron al conductor no muy lejos de ahí, a seis cuadras, en Bélgica 904. Allí hallaron un Volkswagen Voyage blanco, con la trompa destrozada.
También estaba Torres. Le pidieron la licencia de conducir y tampoco tenía ese documento al momento. Le labraron un acta por violar la Ordenanza Municipal 1205/99 y le secuestraron el coche.
El remisero deberá hacerse cargo de la reparación de los daños ocasionados, confirmó Daniel Bravo, jefe de la Policía Municipal.
