Cuatro meses de cárcel para una pareja que habría sido enviada por un abogado a secuestrar al puestero de un campo

Se trata de una mujer de 30 años y un hombre de 31 años. Ambos ya tienen antecedentes, de hecho cuando fueron encarcelados anteriormente él se fugó de un calabozo y ella, intentó lo mismo en otra comisaría.
2 de septiembre de 2025

Luego de una extensa audiencia de tres horas, Yanina Soria y su pareja Gonzalo Guevara fueron enviados al Penal de San Luis, en principio, por los siguientes cuatro meses. Se abrazaban y lloraban, como si ninguno de los dos hubiera pasado por eso antes. En realidad, ya tienen la experiencia de estar tras las rejas, él por robo y ella por golpear a una mujer policía, también intentaron fugarse esas veces que fueron encarcelados. La mañana de este martes fueron imputados por usurpar una estancia, secuestrar, a punta de arma de fuego y amenazas, al puestero de un campo de Nueva Escocia. Aunque el fiscal de Villa Mercedes, Leandro Estrada, que les formuló esos cargos no lo imputó, deslizó que el autor intelectual de ese combo de delitos fue un conocido abogado y escribano de Villa Mercedes. Es decir, según su hipótesis, el letrado fue quien envió a los ahora acusados a atacar al tratabajador rural porque insiste con que ese campo es suyo.

El revólver negro, calibre 22, que le secuestraron a los acusados.

El fiscal contó que la pareja, junto a otros dos hombres, uno de los cuales ya está identificado, atacaron a Domingo Blanco el sábado, alrededor de la una de la madrugada. El puestero fue sorprendido cuando dormía, en el campo «Don Jorge», en Nueva Escocia.

«Le taparon la cara con una boina y le apuntaron con arma de fuego», relató. El hombre de 45 años no pudo ver el arma, pero dijo «que sintió un caño y el dedo» de la persona que la empuñaba. Lo que a Estrada le hace concluir que podría ser un revólver de calibre corto, como un 22.

El Peugeot 208, color gris, en el que habrían subido a la fuerza al puestero, para trasladarlo a la terminal de micros.

Blanco distinguió cuatro voces, tres de hombres y otra de una mujer. Estaban por llevárselo así como estaba, en calzoncillos, pero la mujer pidió que lo vistieran. «Lo subieron a un auto, lo llevaron a la terminal y lo hicieron tomarse un micro hasta San Luis», aseguró el funcionario.

En medio de la audiencia, los imputados pidieron hablar. Guevara, de 31 años, dijo que él trabaja en ese campo los viernes, sábados y domingos, aunque nunca se queda allí. Señaló que su patrón es el abogado y escribano al que el fiscal apunta como autor intelectual de todo.

Sin dar precisión de días, ni mucho menos de horas, narró que el sábado él y su familia decidieron quedarse en el casco del campo porque llovía. En un momento de la noche llegó Blanco, que primero dijo que conocía y luego que no. Estaba borracho, afirmó.

«Se puso nervioso y me dijo ‘llevame, llevame'» a la terminal, para tomar un colectivo hacia San Luis. Guevara aseveró que, al principio, no quería saber nada con trasladarlo a la estación, pero el hombre le insistió tanto que decidió hacerle el favor. «Mi señora hasta le dio de su bolsillo 20 mil pesos para viajar», precisó.

Ambos dijeron que habían escuchado que su patrón tenía un problema «de usurpación» con ese campo. Efectivamente, el fiscal mencionó varias veces que esa estancia le pertenece a un hombre de apellido Lorenzetti, pero el presunto autor intelectual insiste con que el otro hombre se lo usurpó.

Víctor Villegas, el defensor de la pareja, solicitó el sobreseimiento de sus clientes porque, para empezar, no se le puede achacar de ninguna manera el delito de usurpación. Refirió que esa es otra causa que debe tramitarse en el fuero civil e involucra a otros protagonistas.

Estrada les formuló cargos por «usurpación», «privación ilegítima de la libertad calificada por la violencia, el uso de arma y amenazas» y «portación ilegal de uso de arma civil». Como si fuera poco, subrayó que ésta no es la primera vez que el abogado y escribano manda a otros a cometer esos delitos en ese campo, que antes se llamaba «El Retiro». «Lo hizo dos veces en un año», señaló.

Al final de la audiencia, la jueza de Garantías Natalia Pereyra Cardini aceptó la formulación de cargos contra Guevara y Soria y también hizo lugar a su prisión preventiva. La pareja, que tiene dos hijas menores de edad, fue retirada de la sala esposada y llorando.

No te pierdas...