La CGT, junto con las dos CTA, el sindicalismo de izquierda y diversas organizaciones opositoras, protagonizó este miércoles una multitudinaria movilización frente al Congreso en rechazo a la reforma laboral que debatía el Senado. La jornada derivó en momentos de fuerte tensión cuando un grupo de manifestantes derribó parte del vallado de seguridad y lanzó bombas molotov contra las fuerzas policiales, según consignó Santiago Pérez Chiconi, para la Agencia Noticias Argentinas.
La columna principal de la CGT se concentró sobre la calle Hipólito Yrigoyen, mientras que las organizaciones de izquierda lo hicieron sobre la avenida Rivadavia, sector donde comenzaron los incidentes. De acuerdo con fuentes policiales, manifestantes ajenos a la central obrera derribaron vallas, rompieron veredas con martillos y arrojaron piedras contra los efectivos que custodiaban el perímetro.
Con el correr de la protesta, algunos grupos comenzaron a preparar bombas molotov con botellas, trapos y combustible, que fueron arrojadas hacia el vallado y la posición policial. Las fuerzas de seguridad respondieron con balas de goma y carros hidrantes para dispersar a los manifestantes.
Hacia la tarde, cuando la desconcentración ya estaba en marcha, se registraron al menos siete detenidos por los disturbios y cuatro policías heridos, según confirmaron fuentes policiales a la Agencia Noticias Argentinas.
Horas antes del inicio de la marcha, la CGT había difundido un comunicado dirigido a los senadores que debatían el proyecto, en el que reclamó que actúen “con responsabilidad” y advirtió que la iniciativa oficialista “no resuelve los problemas del trabajo, sólo los agrava”. La central sostuvo además que la reforma tiene como objetivos “la degradación de las condiciones laborales y el debilitamiento de las organizaciones gremiales”.
Durante la jornada circularon versiones contrapuestas sobre la posibilidad de realizar un acto o leer el documento sindical. Algunas fuentes señalaron que esa actividad fue suspendida a raíz de los incidentes, mientras que otros voceros indicaron que la convocatoria contemplaba únicamente la marcha.
En paralelo, gremios de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores realizaron un paro de 24 horas para reforzar el rechazo a la reforma. Denunciaron que la movilización fue reprimida con gases lacrimógenos, camiones hidrantes y balas de goma, y remarcaron que la jornada forma parte del plan de lucha del Frente Sindical de Unidad, que prevé nuevas acciones en distintas provincias.
Desde la izquierda, la dirigente del Nuevo MAS, Manuela Castañeira, cuestionó en redes sociales el operativo de seguridad y acusó al Gobierno de reprimir la protesta mientras impulsa la reforma laboral.