Al cierre de esta edición la Cámara de Diputados debatía el proyecto de reforma laboral, que comenzó con fuertes cruces luego de que el oficialismo aprobara a mano alzada un plan de labor para reducir los tiempos de debate de la iniciativa de modernización laboral.
La falta de acuerdo previo en Labor Parlamentaria derivó en una votación que la oposición cuestionó por su mecanismo. El jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, presentó la moción que luego fue leída por el secretario parlamentario, Adrián Pagán. El esquema fijó 20 minutos por cada uno de los cinco dictámenes, 40 oradores con intervenciones de cinco minutos, cierres a cargo de los jefes de bloque y votación por títulos, además de homenajes y cuestiones de privilegio intercalados.
Desde Unión por la Patria rechazaron el planteo. Su titular, Germán Martínez, denunció un acuerdo “antiderechos” y, con ironía, habló de distintos “packs” ofrecidos para garantizar quórum y votos. Incluso comparó la situación con “la Banelco de los 2000” y advirtió: “Se van a arrepentir”.
La aprobación a mano alzada desató gritos y reclamos de votación nominal. Parte del bloque opositor se acercó al estrado y la sesión entró en desorden. El presidente de la Cámara, Martín Menem, restableció el debate y recordó que para insistir con una votación nominal se requerían dos tercios.
Finalmente, a instancias de Cecilia Moreau, la oposición impulsó una votación testimonial que terminó con 107 votos a favor y 136 en contra. Así, el plan de labor reducido quedó firme y el tratamiento de la ley continuó en un clima de alta tensión.