Una familia de Nogolí encontró un cóndor andino (Vultur gryphus) herido, le brindó los primeros auxilios y luego le avisó al equipo de Fauna provincial.
El animal, un macho, presenta miasis en su cuerpo y una herida de bala de vieja data. La familia socorrista realizó las primeras limpiezas con curabichera, un producto veterinario que es utilizado para tratar y prevenir la miasis como también para curar heridas en animales.
Un equipo del Centro de Conservación de Vida Silvestre (CCVS), conformado por veterinarios y cuidadores, arribó a la localidad serrana para trasladar al animal. Posteriormente, los especialistas llevaron adelante una revisión general, en la cual constataron que su plumaje y condición corporal eran buenos, sin signos de desnutrición.

La herida, ubicada en la base de las plumas de la cola, tenía unos 15 centímetros de diámetro y entre tres y cuatro centímetros de profundidad. Aunque se sospecha que podría haber sido causada por un disparo, no hallaron restos de plomo ni esquirlas en la zona. En la radiografía sí se detectó un perdigón antiguo en el ala izquierda, sin relación con la lesión actual.
En la Reserva Floro Faunística de La Florida, le practicaron curaciones, le administraron antibióticos y analgésicos. “El ave respondió rápidamente y de manera favorable. Comenzó a alimentarse, se mostró activa, se acicala, extiende las alas y toma sol. Actualmente continúa con medicación por boca y su estado de ánimo es positivo”, afirmó la médica veterinaria del CCVS, Andrea Gangone.
“La recuperación, sin embargo, será lenta. Se estima que la herida tardará entre dos y tres meses en cerrar”, indicó. El pronóstico para su liberación es reservado, ya que la cola cumple un rol fundamental en el vuelo del cóndor. Le permite direccionar y girar mientras planea (timón). Hoy, conserva siete plumas de las doce que debería tener, y aún se desconoce cuántas podrá recuperar, debido a que el daño compromete la raíz de las plumas.
Aunque no existe riesgo de vida, el futuro del cóndor dependerá de la evolución de su herida y de la capacidad de su cola para cumplir la función necesaria en el vuelo. Los expertos seguirán de cerca su recuperación antes de decidir su liberación.
