Roque Lucero, el abuelo paterno de Guadalupe Lucero, la niña que desapareció en San Luis hace más de cinco años y de la que no hay pista alguna, fue detenido el domingo. Fue por una causa de la que, hasta abril, la familia de la chiquita desaparecida no estaba ni enterada: el presunto abuso sexual a un niño. La sorpresa fue todavía más grande cuando trascendió que no solo había sido denunciado por ese supuesto ultraje, sino que ya pesaba sobre él una imputación por otra agresión sexual más antigua cometida contra una nena con discapacidad.
De acuerdo con trascendidos, en lo que resta de este lunes, el hombre será trasladado a los tribunales de San Luis, para que la fiscalía que lo investiga desde hace meses enumere la evidencia en su contra y le formule los cargos que considere pertinentes por la causa de abuso sexual hacia el segundo menor de edad. Después, dependiendo de lo que solicite el Ministerio Público Fiscal (MPF), la jueza o juez de turno resolverá de qué forma sobrellevará el proceso penal; es decir, en libertad o encerrado preventivamente en el Servicio Penitenciario de San Luis.
Por el primero de los hechos fue denunciado en noviembre de 2024 e imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante” el 20 de abril último. Según los escuetos datos que se filtraron al respecto, ese primer ultraje habría sucedido en la casa de la chica. La prueba de peso que llevó a la imputación fue lo que la menor de edad contó en la Cámara Gesell, donde confirmó haber sido abusada por Lucero.
Si bien no hubo detalles, la calificación gravemente ultrajante hace suponer que no se trató de un manoseo, pero tampoco de una violación, sino más bien de un abuso lo suficientemente serio como para dejar una marca imborrable en la psiquis de su víctima.
Tras la imputación, la Justicia de San Luis no le dictó la prisión preventiva, pero sí le impuso algunas restricciones procesales. Entre ellas, la prohibición de salir de la provincia y la obligación de firmar del 1° al día 10 de cada mes el libro de procesados de la fiscalía, para dar cuenta así que estaba sujeto al proceso penal.
El año pasado sus problemas en la Justicia se acrecentaron, cuando lo denunciaron por otro delito de la misma naturaleza y esa vez hacia un niño. De hecho hace más de cuatro meses, cuando salieron a luz las dos causas por las agresiones sexuales, la fiscalía ya tramitaba la realización de una Cámara Gesell para que el segundo presunto damnificado relatase lo que había sufrido.
