Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País
“No te entusiasmes tanto”, le espetó el presidente Javier Milei al jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, que había contestado al saludo del Presidente con un abrazo algo más efusivo que lo habitual.
La escena, contada por uno de sus testigos más cercanos, ocurrió el lunes 17, en el inicio del homenaje al general San Martín, en el monumento que lleva su nombre, en el barrio porteño de Retiro. Y simboliza la “distancia” que, aún en este tramo de reconciliación aparente, el Presidente y su hermana Karina Milei quieren sostener con el Pro de Mauricio Macri, ansioso por acordar en la ciudad de Buenos Aires, pero dispuesto a instalar y promover candidatos presidenciales alternativos, como el economista Hernán Lacunza, quien ya busca financiamiento para su proyecto en el Exterior, con la venia del ex presidente.
“La reelección es el objetivo 1, 2, 3 4 y 5 de nuestro gobierno”, contestaba uno de los principales diputados libertarios en los pasillos del hotel Alvear, donde el Presidente dio un encendido y confrontativo discurso de una hora el jueves, en el contexto de la reunión anual del Consejo de las Américas.
Toda la estrategia de acercamiento a Pro, la UCR y los gobernadores aliados tiene a la continuidad del Presidente como principal meta, y por eso las negociaciones que conduce el jefe de gabinete Diego Santilli con esos actores apunta a conceder obras, Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y permisos para el endeudamiento externo, pero siempre con una mirada política.
“La ventaja que tenemos es que los gobernadores no tienen un proyecto nacional ni un candidato al que apoyar”, reflexionaba otra espada libertaria. Apuntaba al proyecto de Provincias Unidas, que encabezaban Santa Fe, con el gobernador radical Maximiliano Pullaro a la cabeza, y Córdoba, con su par peronista Martín Llaryora, que fue cayendo por su propio peso luego de la derrota de sus distintos referentes en las elecciones legislativas de octubre del año pasado. En el caso de Pro, el lanzamiento de Lacunza entusiasma sólo a un sector del macrismo, el que encabeza el ex presidente, e incomoda a los gobernadores que quieren sostener su vínculo con la Casa Rosada: Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Ignacio Torres de Chubut, y el propio Jorge Macri, quien no se cansa de repetir que una alianza con La Libertad Avanza en territorio porteño sería un eficaz antídoto para evitar el retorno del peronismo al poder en la ciudad de Buenos Aires.
El despliegue del plan reelección se juega por estos días en el Congreso. “Ellos necesitan meter dos o tres goles para recuperar confianza”, afirmaba el jueves, y con metáfora futbolera incluida, otro de los gobernadores que conversa con Santilli casi a diario. Se refería a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de ley de Inocencia Fiscal, que se tratarán este miércoles en la Cámara de Diputados y que el Gobierno confía en aprobar, luego de la sonora derrota que significó, para el oficialismo, el retiro del capítulo relacionado con la venta de tierras a extranjeros del proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, aprobado en el Senado sin ese capítulo ni el del manejo del fuego.
La decisión de priorizar proyectos económicos posterga de hecho el objetivo central de la estrategia reeleccionista: la eliminación, o al menos suspensión, de las Paso, incluido en el proyecto de reforma política y electoral enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo en abril. Prudente, Santilli afirma ser “optimista” en relación a los apoyos que ya tiene asegurados para apoyar la reforma, que con Milei como único candidato del espacio dejaría a la oposición sin una herramienta vital para ordenar sus internas.
La unidad de criterios entre Axel Kicillof, Sergio Massa y Cristina Kirchner (a través de su hijo Máximo) en torno a sostener las Paso (casi lo único en lo que han podido ponerse de acuerdo hasta el momento) habla a las claras sobre la necesidad del espacio peronistakirchnerista de contar con primarias para no disgregarse en islas políticas condenadas al fracaso electoral.
Al igual que el Gobierno, quienes deberían apoyar la reforma de las Paso miran las encuestas de opinión y el escenario global. En un contexto de estancamiento general de la economía, donde sólo crecen los sectores vinculados a la agroindustria, la energía y la minería y crecen los problemas de la “micro”, distintos sectores políticos (pero también empresarios) continúan en la búsqueda de un candidato “republicano y de centro” que pueda erigirse en una tercera opción, y captar a ese 40 por ciento del electorado que hoy no se siente identificado con los libertarios, que perdieron terreno, ni con el kirchnerismo, a quien identifican con el pasado.
En ese sentido, desde el gobierno nacional miran con atención los recientes movimientos de Ernesto Sanz y otros dirigentes históricos de la UCR, hoy dispersa y sin rumbo nacional claro, y sus acercamientos con la fundadora de ARI, Elisa Carrió, que a su vez dedicó palabras elogiosas hacia Lacunza, ministro de Economía de Macri en el último tramo del gobierno de Cambiemos. Tampoco cejan en sus esfuerzos de armado alternativo el ex diputado peronista, Emilio Monzó, quien impulsa desde las sombras la postulación del banquero Jorge Brito, los tanteos y amagues del empresario periodístico Daniel Hadad, y los ex libertarios que proponen como opción para 2027 al pastor evangélico Dante Gebel, una opción que parece algo deshilachada luego de su último raid mediático.
Más allá de los matices de cada caso, ninguno de ellos parece haber podido quebrar, por el momento, el escepticismo de una sociedad que, en su mayoría, optó por el drástico recorte que le proponía Milei en 2023 como receta para salir de la inflación, y que hoy se muestra mayormente desorientada e indecisa en relación al futuro de la Argentina.


