La doctora en Filosofía y Letras e investigadora del Conicet Ana María Borzone, que actualmente asesora en políticas educativas a la provincia de San Luis –Plan de Albetización Digital “Queremos aprender”-, volvió a poner en discusión uno de los debates más sensibles del sistema educativo argentino: la manera en que se enseña a leer y escribir en la escuela.
En una entrevista concedida a Radio Continental, Borzone sostuvo que el deterioro en los niveles de comprensión lectora tiene su origen en un cambio pedagógico que comenzó a consolidarse en el país hacia fines de los años 80 y durante la década del 90.
“Se cambió la metodología de enseñanza y se instaló una ideología que sostenía que los chicos aprendían solos”, afirmó.
La investigadora destacó, sin embargo, que en los últimos años comenzaron a producirse revisiones en distintas jurisdicciones del país. Según señaló, provincias como Mendoza, Corrientes, Chubut y San Luis iniciaron reformas orientadas a recuperar enfoques de alfabetización basados en evidencia científica.
“Hay una voluntad de cambio. La ciencia ha avanzado muchísimo también en la enseñanza de la lectura y la escritura”, sostuvo.
Según Borzone, ese giro pedagógico implicó abandonar la enseñanza sistemática del código escrito —las correspondencias entre sonidos y letras— que durante décadas había sido el núcleo de la alfabetización inicial.
“Antes se enseñaban todas las correspondencias sonido-letra. Se leía todos los días en las aulas y se escribía. A fin de primer grado los chicos leían y escribían textos breves”, explicó.
Borzone es doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, investigadora principal del Conicet y dirige proyectos centrados en los aspectos lingüísticos y cognitivos del proceso de alfabetización, especialmente en contextos sociales vulnerables.
En la entrevista recordó incluso experiencias de investigación propias realizadas en barrios populares durante los años 80. Según relató, al aplicar un programa de alfabetización basado en enseñanza explícita del sistema alfabético, niños de cinco años que al comenzar el ciclo no reconocían letras ni palabras lograron al finalizar el año escribir textos breves con puntuación.
“Esos textos que escribían chicos de cinco años hoy no los escriben alumnos de quinto grado”, sostuvo.
Crítica al enfoque dominante
La investigadora apuntó especialmente contra el modelo pedagógico que se difundió en el país desde fines del siglo pasado, inspirado en corrientes psicogenéticas del aprendizaje de la lengua escrita.
Según Borzone, ese enfoque reemplazó la enseñanza directa de la lectura por estrategias de anticipación y deducción del sentido de los textos.
“Los chicos no tenían que leer las palabras: tenían que adivinar qué decía el texto mirando los dibujos o escuchando el título”, afirmó.
Para la especialista, ese desplazamiento del rol docente terminó desdibujando la enseñanza misma de la lectura y la escritura.
“Se reemplazó lo que dice la evidencia científica por una ideología”, señaló.
En contraposición con esos enfoques, Borzone defendió la llamada Science of Reading, un conjunto de investigaciones provenientes de la lingüística, la psicología cognitiva y la neurociencia que estudian cómo aprende a leer el cerebro humano.
De acuerdo con este campo de investigación, la alfabetización requiere una enseñanza explícita y sistemática del sistema alfabético, combinada con prácticas frecuentes de lectura y escritura.
“Hace muchos años que sabemos en el mundo cómo hay que enseñar a leer y escribir”, sostuvo.
Consecuencias educativas
Para Borzone, los problemas que hoy se observan en la escuela secundaria y en la universidad —dificultades para comprender textos, altos niveles de abandono o bajos índices de graduación— están directamente vinculados con deficiencias en la alfabetización inicial.
“Los chicos llegan a la secundaria sin leer ni escribir. ¿Cómo van a poder aprender contenidos si no pueden trabajar con textos?”, planteó.