Ya, desde antes del inicio del partido, el encuentro entre los hinchas de los clubes San Martín y Alianza de Villa Mercedes se «picó». Cuando ingresaron al estadio se agredieron físicamente y cuando salieron fue todavía peor: se atacaron piedras. Los policías de la Comisaría 9°, los patrulleros del Comando Radioeléctrico y de la División Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) y del Grupo COAR lograron controlar y disipar los disturbios. Todo terminó con cuatro personas heridas y un hombre que fue aprehendido preventivamente y trasladado a una seccional.
Las puertas del Club Colegiales, situado en calles Corrientes y Suipacha, fue el escenario del caos. Al entrar un grupo de simpatizantes se fueron a las manos y dos personas resultaron con lesiones. Fueron atendidas por personal médico y luego les explicaron la manera en la que debían proceder si deseaban realizar las denuncias.
Pero el conflicto no quedó ahí. Continuó adentro y fuera del estadio. Los insultos entre las hinchadas rápidamente pasaron a la agresión física. Ya no eran trompadas ni patadas, sino piedras y cualquier objeto contundente que vieran a la mano.
Uno de los fanáticos del Club San Martín, de 35 años, sufrió un piedrazo en la cabeza y tuvo que ser traslado en ambulancia al policlínico regional. Lo asistieron y, aunque determinaron que no corría peligro, permaneció algunas horas en observación.
La batalla campal no se circunscribió únicamente al Club Colegiales, sino que siguió hasta las calles. Al menos, así fue en el caso de un hombre de 46 años que fue captado lanzando piedras contra una camioneta Volkswagen Amarok estacionada en la esquina de San Luis e Italia. Cuando notó a los policías, el atacante trató de darse a la fuga a la carrera. Pero fue interceptado, demorado y llevado a la Comisaría 9°.
No todos los heridos fueron personas que participaron en los disturbios o estuvieron cerca de ellos. En medio del caos, lastimaron a un efectivo con un trozo de escombro de cemento que le arrojaron con furia. El proyectil le impactó en una pierna.
