“La nueva regulación sobre el cuero no se traducirá en una baja en el precio de la carne” El director de Frigoríficos de la provincia y productor ganadero, Juan Carlos Boriosi, aseguró que si hay un leve descenso no se notará, porque los valores del ganado empezaron a registrar aumentos. En San Luis hay ocho plantas de faena, 6 privadas y dos del Estado.
El gobierno nacional eliminó el régimen que prohíbe la exportación del cuero salado sin pagar retenciones, un viejo reclamo de la industria frigorífica. Se busca permitirles a los establecimientos de faena bovina poder comercializar directamente al exterior las piezas, sin necesidad de que pasen por una curtiembre para su industrialización.
Para los frigoríficos y matarifes, la medida podría significar una mejora en la rentabilidad, ya que el cuero recuperaría parte de su valor perdido en los últimos años.
En el pasado, el precio del cuero llegó a representar el 10% del valor de un novillo y era suficiente para cubrir los costos del servicio de faena, algo que hoy está lejos de ocurrir.
“La eliminación de las restricciones a la exportación del cuero podría modificar el equilibrio de poder en la industria. pero aún es temprano para medir el impacto de la medida en un mercado históricamente regulado y dominado por unos pocos jugadores”, le dijo a Todo Un País Juan Carlos Boriosi, director de Frigoríficos de la provincia e importante ganadero del noroeste de Ayacucho.
En la provincia se encuentran actualmente 8 plantas activas Ciclo 1, o sea que faenan, de las cuales 6 son privadas y 2 del gobierno, mientras que otras cuatro estatales permanecen inactivas por abandono.
Para el funcionario, la eliminación del derecho de exportación y del cargo fijo podría abrir el juego para que los frigoríficos comercialicen directamente su cuero en el exterior, sin depender de las curtiembres monopólicas: “Un caso interesante es el de Minerva Foods, empresa a cargo del frigorífico de Villa Mercedes, con una faena de entre 10.000 y 12.000 cueros por mes. La clave será ver si empresas como ésta aprovecharán la oportunidad para exportar directamente o si ya contaban con información previa sobre la medida y la incluyeron en su estrategia de negocio”.
Si bien en principio la medida puede ir contra el principio de agregado de valor por parte de la industria nacional, la situación generada por el alto stock de cueros y el comportamiento de las curtiembres de no absorber todas las unidades generaba inconvenientes económicos y ambientales.
Una de las principales dudas de Boriosi es si esta medida influirá en el precio de la carne. El aumento reciente en los valores del ganado se debe principalmente a la escasez de hacienda gorda, un fenómeno estacional que suele darse entre febrero y marzo: “Por lo tanto, es probable que el impacto de la nueva regulación sobre el cuero no se traduzca en una baja en el precio de la carne, ya que la suba actual responde a otros factores”.
Sin embargo, la caída en su cotización, debido al reemplazo por materiales sintéticos en marroquinería y en la industria automotriz, aumentó los volúmenes de existencia y dificultó su comercialización.
En los últimos cinco años, la sobreoferta y su reemplazo por fibras redujeron 90% su valor en dólares. Por año, en el país, la faena de bovinos genera una oferta de más de 13 millones de cueros.
“Históricamente, la regulación favoreció la exportación del cuero procesado, mientras que el cuero en etapas previas enfrentaba barreras como el derecho de exportación del 5% y un cargo fijo que hacía inviable su venta al exterior. Como resultado, los frigoríficos se veían obligados a vender el cuero a las curtiembres locales, que fijaban los precios dentro de un mercado cartelizado”, recordó.
Las curtiembres, por su parte, argumentan que esta decisión favorece a los frigoríficos en detrimento de la industria del cuero.
Sin embargo, los frigoríficos sostienen que las curtiembres no tienen la capacidad para absorber la cantidad de cuero que se produce mensualmente en el país.
El cuero proveniente de los frigoríficos puede pasar por distintos procesos antes de su comercialización.
El cuero fresco, que es un producto sin tratamiento, directamente salido del frigorífico: el cuero salado, que tiene un proceso de conservación más común, que permite su almacenamiento y transporte; el cuero wet blue, tratado con químicos para conservar su flexibilidad en estado húmedo, y el cuero terminado, que es el producto final listo para su comercialización en la industria del calzado, marroquinería y tapicería.
