María García, condenada por privación ilegítima de la libertad agravada, salió de prisión el 2 de noviembre, y no volvió al penal. Fue recapturada en Buenos Aires.
Jonathan Vogel, el que mató a un comisario, traficaba droga de Paraguay desde la cárcel, se escapó dos veces de la Penitenciaría y días atrás violó el permiso de salida que le dio una jueza, aprovechándolo para transportar estupefacientes, no es el único que se burla de los magistrados que les dan beneficios. Otra interna del penal incumplió con la obligación de volver a su celda y fue recapturada por la Policía.
En este caso, como en el anterior, el Estado provincial debió disponer recursos y hacer erogaciones importantes para que los condenados volvieran al lugar donde deben estar. Además, quedó claro que la percepción de los magistrados que conceden esos beneficios no es la misma que tienen los presos favorecidos. Ni la que, por otro lado, tiene la sociedad, que se conmueve ante los crímenes y espera que los responsables cumplan de manera efectiva las penas que les son impuestas.
María García está condenada a doce años por privación ilegítima de la libertad, agravada por el vínculo. Cumplió de manera efectiva ocho años de la pena hasta el momento. Salió de prisión el sábado 2 de noviembre, al ser beneficiada por la Justicia con un permiso de salida transitoria bajo palabra de honor. El mismo tipo de beneficio que le dieron a Vogel días atrás. García no volvió por propia voluntad. Su evasión motivó al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) a desplegar recursos humanos y materiales a su búsqueda.
Recién dos días atrás fue recapturada por el Cuerpo Especial de Operaciones Penitenciarias (CEOP) del Servicio Penitenciario puntano, que contó con la colaboración del Grupo Especial Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires. La ubicaron en la localidad bonaerense de El Arenal. Ya fue trasladada al Complejo Penitenciario N° 1, ubicado en el extremo sudoeste de la capital, y alojada en la Unidad 4 de mujeres. Lo que queda como resultado de su aventura fuera de la cárcel, después de haber obtenido un permiso judicial para salir, es el gasto que el Estado debió hacer para regresarla al lugar donde debe permanecer en función de la pena que le impusieron por su delito.
El Ministerio de Seguridad de San Luis señaló que el Servicio Penitenciario debió disponer de un vehículo, que hizo 1200 kilómetros, y siete agentes para el traslado. Recursos que fueron distraídos de otros servicios que debían cumplir dentro de la provincia.
El martes a la tarde, Jonathan Lucas Vogel, de 42 años, volvió a una celda de la penitenciaría, por disposición del juez federal de Villa Mercedes, Juan Carlos Nacul. También fue encarcelado el hombre apresado junto a él, cerca de la terminal de colectivos de San Luis. Vogel manejaba un Volkswagen Gol Trend, en el que llevaba cocaína y marihuana. Su cómplice conducía un Volkswagen Gol Power, y también llevaba drogas. A raíz de ese primer procedimiento, los policías realizaron cinco allanamientos. Uno en calle Teniente Turrado al 100; otro en calle Manuel Láinez al 900 y el restante en calle Lavalle al 400, los tres de Villa Mercedes; uno en una vivienda del kilómetro 815 de la ruta nacional 147; y otro en un loteo sobre la ruta nacional 146, a unos seis kilómetros al norte de la ciudad de San Luis.
El resultado fue el secuestro de cocaína suficiente para elaborar 1.206 dosis, valuadas en $6.030.000 aproximadamente; marihuana como para armar 1.155 dosis, valuadas en $4.042.500 aproximadamente; nueve celulares; dinero en efectivo ($582.050); 105 dólares estadounidenses; los dos autos; dos balanzas digitales de precisión; municiones calibre 22 y una escopeta calibre 16.
