Con el 50% de la cosecha realizada, el maíz confirma una campaña de alto rendimiento

La provincia alcanza un rendimiento promedio de 6.770 kilos por hectárea y proyecta una producción de 1.044.484 toneladas. Aunque el área sembrada volvió a reducirse respecto de años anteriores, los elevados rindes muestran una de las mejores campañas de las últimas temporadas y renuevan las expectativas de los productores.
19 de julio de 2026
La industrialización provincial del maíz se concentra en Villa Mercedes, donde funcionan dos de las industrias más importantes del país, Diaser y Cargill.

La campaña de maíz 2025/26 comienza a dejar resultados alentadores para el sector agrícola de San Luis. Con la mitad de la superficie ya levantada por las cosechadoras, el cereal muestra un comportamiento muy favorable en los principales departamentos productivos de la provincia, con rendimientos que vuelven a ubicar al cultivo entre los de mayor potencial del país.

De acuerdo con los datos relevados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), se sembraron 339.200 hectáreas, de las cuales 1.792 se perdieron por distintas contingencias, quedando 337.408 hectáreas cosechables.

Hasta el momento ya se recolectó el 50% del área apta, con un rendimiento promedio de 6.770 kilos por hectárea, lo que permite proyectar una producción provincial muy superior al millón toneladas.

El resultado adquiere mayor relevancia si se considera el contexto de las últimas campañas, caracterizadas por una marcada variabilidad climática y una fuerte retracción del área destinada al maíz debido al incremento de costos, la incertidumbre económica y los riesgos productivos.

Los registros históricos recientes reflejan claramente la evolución que experimentó el maíz puntano. La campaña 2021/22 fue una de las mejores de los últimos años, con unas 480.000 hectáreas sembradas, rendimientos promedio de 6.800 kilos por hectárea y una producción superior a 3,1 millones de toneladas.

Sin embargo, el ciclo siguiente quedó marcado por la histórica sequía que afectó gran parte del centro del país. En la campaña 2022/23 la superficie cayó a 425.000 hectáreas, mientras que el rendimiento descendió hasta 3.700 kilos por hectárea, reduciendo prácticamente a la mitad la producción provincial, que rondó 1,5 millones de toneladas. El escenario comenzó a revertirse durante 2023/24, cuando el regreso de mejores condiciones climáticas permitió recuperar los rindes hasta los 6.500 kilos por hectárea, con una producción cercana a 2,8 millones de toneladas.

Ahora, la campaña actual vuelve a ratificar esa recuperación productiva. Aunque la superficie implantada continúa siendo inferior a la registrada hace algunos años, los elevados rendimientos permiten mantener una excelente eficiencia por hectárea y sostener la competitividad del cultivo.

En los establecimientos agrícolas del centro y sur provincial el balance es ampliamente positivo. «Veníamos de años muy difíciles. La sequía nos golpeó fuerte y muchos productores redujeron la superficie. Esta campaña demuestra que el maíz sigue siendo uno de los cultivos más confiables cuando el clima acompaña», señaló Carlos Isaguirre, productor de la zona de Villa Mercedes.

Otro empresario agrícola del departamento Pedernera destacó que «los rindes están sorprendiendo en muchos lotes. Hay campos que superan ampliamente el promedio provincial gracias al manejo de la fertilización, la elección de híbridos y las lluvias registradas durante el ciclo».

Desde el sector también remarcan que los buenos resultados permiten recuperar parte del capital de trabajo luego de campañas complejas. «Más allá de los números, lo importante es volver a generar previsibilidad. Cuando el productor obtiene buenos rindes puede invertir nuevamente en tecnología, mejorar la fertilización y planificar la próxima siembra», sostuvo Jorge Guzman, un agricultor del norte provincial.

Uno de los aspectos que más destacan los especialistas es que la recuperación productiva no estuvo impulsada por una expansión del área sembrada sino por una mejora en la productividad.

La superficie destinada al maíz continúa siendo considerablemente menor que la registrada hace apenas cuatro campañas, pero el rendimiento logrado evidencia una utilización más eficiente de la tecnología disponible, el manejo agronómico y las condiciones ambientales.

Esta tendencia confirma que la rentabilidad del cultivo depende cada vez más de la productividad obtenida por hectárea que del simple incremento del área implantada.

Un cereal estratégico para San Luis

El maíz constituye uno de los principales motores de la agricultura puntana y representa un eslabón fundamental para numerosas cadenas productivas.

Además de abastecer la demanda de alimentación animal para la ganadería bovina, los tambos y la producción porcina y avícola, el cereal genera un importante movimiento económico vinculado al transporte, el almacenamiento, la comercialización y la provisión de insumos.

Su desarrollo también favorece la rotación de cultivos, mejora la sustentabilidad de los sistemas agrícolas y contribuye a conservar la productividad de los suelos. Con la mitad de la superficie aún pendiente de recolección, el sector mantiene expectativas favorables para el cierre de la campaña.

Si las condiciones climáticas continúan acompañando durante las próximas semanas y no se registran eventos que afecten la calidad del grano, la producción provincial podría brindar uno de los mejores desempeños de los últimos años en términos de rendimiento.

El maíz producido en San Luis tiene dos destinos principales, una parte se industrializa dentro de la provincia, agregando valor en origen, y otra se comercializa como grano hacia otras provincias o para exportación.

En la actualidad, la industrialización provincial se concentra principalmente en Villa Mercedes, donde funcionan dos de las industrias más importantes del país para el procesamiento de maíz Diaser transforma el maíz en bioetanol, que se utiliza para el corte obligatorio de las naftas. Además, genera subproductos como burlanda (DDGS), un alimento de alto valor proteico destinado a la alimentación de bovinos, y dióxido de carbono para usos industriales.

La planta representa alrededor del 7% de la producción nacional de bioetanol y utiliza maíz producido en San Luis y provincias vecinas. Cargill (ex Glucovil) realiza molienda húmeda del maíz para obtener almidones, glucosas, jarabes de fructosa, aceite, gluten y fibra.

Estos productos abastecen a las industrias alimenticia, papelera, farmacéutica, de bebidas, cosmética y de nutrición animal, tanto en el mercado interno como en exportaciones. La planta procesa entre 1.000 y 1.100 toneladas diarias de maíz, de las cuales aproximadamente el 70% proviene de productores sanluiseños.

Además de estas dos industrias, una parte importante del maíz se destina directamente a feedlots y establecimientos de engorde bovino; elaboración de alimentos balanceados para ganado, aves y cerdos; tambos y producciones intensivas de carne.

El grano que no se industrializa en San Luis generalmente se dirige a plantas de bioetanol de Córdoba, fábricas de balanceados y molinos de otras provincias, y puertos del Gran Rosario para su exportación, principalmente hacia mercados de Asia, América y el norte de África.

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