Con la mirada puesta en las Hermanas perdidas del Sur

13 de septiembre de 2026
Las Islas Malvinas

Por Miguel A. Rey Nores – Especial para Todo Un País

En los próximos días Todo un País comenzará a publicar una serie de notas sobre la Cuestión Malvinas. Lo haremos desde una convicción que nos hermana. El reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur constituye una de esas causas nacionales capaces de enlazar generaciones de argentinos, desde 1833 hasta el presente. A todas nos atravesó el corazón. Y nos moviliza cada día.

No nació en 1982 ni terminó con el resultado de aquella guerra. Tiene un recorrido histórico tan extenso que merece ser contado de manera simple y clara, no sólo para las nuevas generaciones sino también para rescatar —con orgullo y gratitud— a sus protagonistas y su entrega.

Malvinizar no significa reivindicar la decisión de un gobierno militar en retirada de recurrir al uso de la fuerza en una causa justa y legítima. La guerra fue una tragedia y la Argentina democrática eligió otro camino. Pero aquel juicio histórico no puede siquiera rozar ni empañar la más alta consideración que nos merecen aquellos hombres que fueron enviados a las islas, muchos de los cuales entregaron su vida; y otros regresaron con las heridas silentes de la guerra sobre sus espaldas.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos realizados, no hemos logrado recuperar —todavía— a nuestras hermanas perdidas del sur. No creemos en la fuerza. Ni la de 1833, tampoco la de 1982 en ninguna de sus formas. Menos aún que el resultado de aquella guerra fallida haya saldado la cuenta a favor del Reino Unido.

Creemos que honrar en verdad a quienes lo dejaron todo exige que las generaciones siguientes sepamos tomar la posta sin repetir los errores del pasado y luchar con mucha inteligencia y tenacidad no sólo en los escenarios diplomáticos sino ante la opinión pública mundial, para hacer insostenible la subsistencia de una situación que las Naciones Unidas, hace ya más de seis décadas, encuadraron como una disputa de soberanía que la Argentina y el Reino Unido deben resolver mediante la negociación.

San Luis tiene múltiples razones para emprender este viaje. Algunas viven en nuestras escuelas, nuestros museos, en las voces de quienes regresaron y en la memoria de quienes quedaron allá. Las iremos encontrando en el camino.

La Provincia viene recorriendo esa senda a través de Malvinas, El Legado, preservando testimonios, lugares de memoria y experiencias que mantienen viva la causa entre las nuevas generaciones. Desde Todo un País queremos sumarnos, desde nuestro lugar y con nuestra propia voz, a ese mismo esfuerzo. Nos acompañaremos en el camino porque vamos en la misma dirección.

Lo haremos desde la mirada agradecida y adolorida de nuestra gente y desde el sentir de sus protagonistas. Será un ejercicio de memoria inevitablemente doloroso pero absolutamente indispensable.

Villa Reynolds, la V Brigada Aérea, sus pilotos, técnicos, veteranos, caídos y familias hacen que Malvinas no sea para los puntanos solamente un punto lejano en el Atlántico Sur. Parte de aquella historia atravesó nuestra provincia y permanece entre nosotros.

Por eso queremos sumar nuestra voz, recordar aquella historia y honrarla, desde San Luis y para todo el mundo. De pie y con memoria, con las Naciones Unidas de nuestro lado.

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