Lionel Messi pisará esta tarde el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, es el mismo escenario en el que cerró la puerta de la Selección en 2016, tras perder la final de la Copa América Centenario, por penales ante Chile. Sentía que ya estaba.
“Mirémonos al espejo y preguntémonos si nos exigimos a nosotros mismos el 1% de lo que le exigimos a este muchacho al que en verdad ni conocemos”, fueron algunas de las líneas que tenía el texto posteado por Enzo Fernández, que apenas tenía 15 años y jugaba en las inferiores de River.
“Sentía con los chicos en general, pero sobre todo en Argentina, donde yo pasé situaciones difíciles y fui muy criticado, que había una generación que me defendía a muerte y se peleaba con mucha gente por defenderme. Eso para mí es una hermosura. Dejarles algo a ellos, en algún punto, agradecerles por todo ese cariño, fue la satisfacción más grande al haber conseguido la Copa del Mundo para todo el país”. Dijo el capitán tras Qatar. Resiliente, corajudo y angelado. Messi, a los 39 años, sigue siendo presente.
Cuando pensamos que en 2022 habíamos visto la mejor versión del 10, llegó esta Copa del Mundo descomunal, en la que el capitán albiceleste descolla, con 8 goles y liderando en la cancha a los suyos.
Ayer fuimos privilegiados, entre unos pocos colegas del mundo, de observar la última práctica de Messi vestido de Selección, antes de un partido de Mundial. Y, como si el dato fuera escaso, fue antes del partido estelar, la final.
Diluviaba en el centro de entrenamiento Red Bull, luego de las 12:10 paró y comenzó la práctica. Tras los 15 minutos de visualización periodística, comenzó a llover de nuevo… como si del cielo cayera lágrimas de emoción y nostalgia, por ver al 10, sonriente, picante y enchufadísimo, pero en funciones de disfrute que ya son únicas y, se supone, Irrepetibles.
Pero, como con Leo nunca se sabe, capaz llega al próximo Mundial con 43 años. Las retinas se enjugan de estar viendo y viviendo parte de la historia más importante de toda la historia del futbol argentino. Messi es el representante más genuino de la bandera argentina. Es el tipo que nos representa, el que nos identifica y también el que nos redime.
Hoy, en el estadio en el que había dicho adiós hace 10.años, jugará su tercera final de Mundiales partiendo como titular .y superará al brasileño Cafú, que jugó tres finales pero en una fue suplente. Es el estadio en el que en 2012 le hizo los tres goles a Brasil en un siempre recordado 3 a 0, y donde jugó ante Chile y Canadá, en la Copa América que alzó en 2024.
El 10 jugará ante España, el país al que viajó de niño tras su sueño de futbolista profesional. Y es el país que, gracias a Barcelona, le dio alas a sus sueños. Messi no necesita a nadie que guione su película. Es el actor protagónico, que siempre le agradece a Dios por el camino marcado y recorrido… Por eso, que hoy sea lo que Dios quiera… y Dios quiera que gane Argentina.
