Ocho días en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes estuvo Quiroga. El hombre terminó allí porque, según denunció su pareja, él intentó asesinarla luego de que ella lo descubriera junto a una ex. Dijo que la golpeó, la lesionó con el vidrio de dos botellas, mientras le aseguraba que la mataría. Ella consiguió escapar y esconderse en una casa cercana. Pero el acusado la persiguió, la alcanzó y continuó la paliza en ese domicilio ajeno.
Su abogado sostuvo que todo fue una gran farsa, que la supuesta víctima no fue herida por su cliente, sino que ella misma se lesionó con los envases. Insistió con que hay un video en el que se ve que la mujer ya estaba herida, antes de encontrarse con el hombre.
Sin embargo, los informes médicos y las declaraciones de varios testigos tuvieron más peso que esa hipótesis de la defensa. Y, por eso, el juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, decidió mantener la imputación en su contra de “homicidio agravado por el vínculo, por existir una relación de pareja, y por haberse cometido en contexto de violencia de género en grado de tentativa”. No solo eso, sino que también hizo lugar al pedido de cuatro meses de encarcelamiento preventivo, que solicitó Nayla Cabrera Muñoz, a cargo de la Fiscalía de Instrucción Penal con Intervención en Contexto de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores.
El ataque que le valió al hombre de 28 años una estadía en el Servicio Penitenciario de San Luis sucedió, de acuerdo a la denuncia, la tarde del domingo 9. La víctima llegó hasta su domicilio en el que convivía con Quiroga y lo descubrió junto a una expareja. Eso desencadenó una discusión, que a los pocos segundos se trasladó a la calle.
A pesar de estar a la vista de los vecinos, el acusado le pegó una trompada. La mujer entonces intentó defenderse tomando un cuchillo, para que el agresor se alejara. Según ella, no era la primera vez que el imputado la atacaba. En sus tres años de relación, sufrió violencia de su parte, de todo tipo, reveló.
El arma blanca no hizo que el ahora preso tomara distancia, sino que lo envalentonó más. Agarró dos botellas. Una la lanzó con potencia hacia su ahora ex pareja. Ese envase estalló en una de las piernas de la denunciante. Luego la sujetó de los cabellos y con el pico de la otra botella le cortó partes del rostro y el cuello, cerca de la carótida y yugular. La primera lleva sangre oxigenada al cerebro y la otra transporta la sangre desde la cabeza al corazón, ambas son esenciales para la vida.
Le aseguraba que la mataría. En el forcejeo, ella consiguió escapar, correr e ingresar a un domicilio. El acusado no se detuvo. La siguió, entró en la vivienda donde estaba la mujer y continuó pegándole.
El abogado de Quiroga, Gustavo Reviglio, argumentó, de acuerdo a lo que le contó su cliente, que fue la denunciante quien se presentó de manera violenta en el domicilio que compartían. La madre de su representado la atendió y, al verla tan alterada y agresiva, llamó a la Policía. Dijo que eso no frenó a la joven. Ahí nomás se dirigió a la casa de la ex del hombre.
En el domicilio fue atendida por el hermano menor de su defendido, afirmó el abogado. El chico comenzó a filmarla con su teléfono cuando vio que ella empezó a autolesionarse con unas botellas de vidrio rotas. Señaló que en el registro puede verse cuando el imputado arribó a la vivienda, cuando la mujer ya estaba herida.
Después, siempre según la teoría de la defensa, otra vez fue hasta la casa donde vivía con el acusado y tomó un cordón. Según Quiroga, lograron tranquilizarla y que durmiera por un rato. Afirmó que cuando se despertó, por sus propios medios, se dirigió hasta “la salita del barrio Eva Perón II”. El defensor dijo que la mujer herida hasta estaba bajo los efectos de “sustancias tóxicas”.
La representante del Ministerio Público Fiscal (MPF), en cambio, señaló que existen otros videos y testigos que presenciaron el ataque, que respaldan la versión de la víctima. Remarcó que esas personas fueron citadas a declarar, pero hasta el momento no se presentaron en los tribunales a declarar porque los Quiroga los tienen amenazados.








