Después de 40 días, los chicos de Amuyen volvieron a sus aulas

Luego de una campaña solidaria y un aporte del Municipio, la institución pudo reparar los techos. Regresaron a la actividad presencial, vital para los jóvenes con discapacidad.
2 de septiembre de 2025

Ayer, después de cuarenta días, las aulas de Amuyen volvieron a abrirse y los hornos de su panadería se encendieron nuevamente. El Centro Integral para jóvenes con discapacidad de Villa Mercedes retomó la actividad presencial que había sido interrumpida por los graves problemas de filtraciones e inundaciones que sufría su edificio y los alumnos pudieron regresar a trabajar codo a codo con sus compañeros.

“Estamos muy contentos porque hemos vuelto al trabajo y los chicos están felices reiniciando todas las tareas”, expresó la directora Mónica Basabilbaso, en diálogo con Todo Un País, en medio de un lunes cargado de emociones.

Porque de a poco empieza a quedar atrás la desazón que sintieron cuando vieron cómo las malas obras hechas en las partes más antiguas del edificio se deterioraban y dejaban pasar el agua de las intensas lluvias de meses anteriores. “El techo tenía tres cargas de cemento, estaba sobrecargado y se había empezado a filtrar. Cuando se sacaron esas cargas, vinieron lluvias importantes y se inundó, lo que generó también problemas eléctricos en vestuarios y baños”, detalló.

La institución motorizó una campaña solidaria para recaudar fondos y poder reparar la infraestructura, debido a los altos costos que suponía. Pero fue con un aporte económico del Municipio que lograron afrontar los gastos y realizar un sobretecho de chapa, que les garantiza una solución a largo plazo. También fue vital la colaboración de dos padres de los estudiantes, quienes hicieron toda la nueva conexión eléctrica.

“Ahora seguimos con la recaudación, únicamente por Mercado Pago, para poder terminar la dirección, el gabinete psicopedagógico y un aula, que es lo más afectado en este momento y no estamos usando. Los baños se han limpiado, pero también hay que pintarlos y las puertas se han hinchado. Seguimos necesitando la colaboración de la comunidad”, agregó.

En este 2025, Amuyen cumplió 41 años de vida y desde 1984 recibe a personas con discapacidad desde los 14 años en adelante, con el objetivo de formarlos para que logren la autonomía e independencia plena y puedan insertarse en el mercado laboral.

Para ello, realizan múltiples talleres, de actividad física, música, carpintería, electricidad y cocina; cuentan con un centro de día en el que desarrollan actividades de autovalimiento, además de un centro para ciegos y disminuidos visuales y un área de producción de masitería y panadería, donde elaboran pan, rasquetas y otras delicias que ponen a la venta para el público.

Durante más de un mes, estuvieron trabajando de forma virtual a través de actividades que proponían los docentes para que los jóvenes hagan en sus hogares y luego muestren a través de videos. Sin embargo, el regreso a la presencialidad era muy esperado por todos. “El contacto con sus compañeros es muy importante”, dijo Basabilbaso.

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