En 2004, el Congreso de la Nación instituyó el 22 de octubre como fecha de la conmemoración, en reconocimiento a la lucha de ‘Abuelas de Plaza de Mayo’, agrupación creada en 1977.
Todavía hay madres y abuelas que esperan por sus hijos y nietos, víctimas de la desaparición forzada y la apropiación ilegal durante la última dictadura militar en Argentina. El misterio por su destino continúa, pero la lucha por tratar de desentrañarlo también. Y ha dado sus frutos: ha permitido resolver 137 casos y restituir la identidad a 133 nietos. Hoy, cuando se celebra en el país el Día del Derecho a la Identidad, la búsqueda continúa por otros alrededor de trescientos niños de cuyo destino nada se sabe.
La conmemoración remite al sábado 22 de octubre de 1977, cuando doce mujeres formaron la agrupación ‘Abuelas de Plaza de Mayo’, como un desprendimiento de ‘Madres de Plaza de Mayo’. Transitaban la época más brutal de la dictadura del ‘proceso de reorganización nacional’ encabezada por Jorge Rafael Videla, presidente de facto.
El jueves 20 de octubre de 1977, en una de las “rondas de los jueves” que las madres hacían en la plaza, frente a Casa de Gobierno, una de ellas, que también era abuela, les preguntó “¿quién está buscando a su nieto, o tiene a su hija o nuera embarazada?”. Las rondas habían nacido de la exigencia de los militares de no reunirse en un lugar. Por eso empezaron a caminar, a rondar el paseo. Y para reconocerse, habían acordado ponerse un pañuelo blanco atado en la cabeza.
Dos días después de aquella pregunta, doce de las madres y abuelas se reunieron por primera vez, convencidas de que además de buscar a sus hijos e hijas, también debían organizarse para buscar a los nietos. Algunos, de muy corta edad, habían sido secuestrados junto a sus madres, otros deberían hacer nacido en cautiverio.
Alicia ‘Licha’ Zubasnabar de De la Cuadra, Raquel Radío de Marizcurrena, Haydée Vallino de Lemos, Delia Giovanola, Clara Jurado, María Isabel ‘Chicha’ Chorobik de Mariani, Mirta Acuña de Baravalle, Vilma Sesarego de Gutiérrez, Eva Márquez de Castillo Barrios, Leontina Puebla de Pérez, María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena y Beatriz Aicardi de Neuhaus fueron las doce fundadoras de ‘Abuelas’.
Se hicieron llamar ‘Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos’, aunque más tarde adoptarían el nombre de ‘Abuelas de Plaza de Mayo’.
Los familiares de las víctimas recorrían juzgados, comisarías, hospitales, iglesias y organismos públicos en busca de información, y obtenían como respuesta silencios cómplices. De a poco, comenzaron a agruparse para compartir datos y darse ánimo.
Además de la desaparición forzada de miles de detenidos, los jerarcas de la dictadura —24 de marzo de 1976-10 de diciembre de 1983— montaron un plan de apropiación de bebés y niños de sus víctimas. En algunos de los centros de detención ilegal como la ESMA, Campo de Mayo, el Pozo de Banfield, La Perla, la Comisaría 5° de La Plata, funcionaron maternidades clandestinas.
Los organismos de derechos humanos (DDHH) sostienen que alrededor de 500 hijos e hijas nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus madres y padres fueron apropiados entre 1975 y 1980. La represión ilegal y los secuestros por parte de los militares comenzó durante la última etapa del gobierno de María Estela Martínez de Perón, antes del golpe de Estado del ‘76.
Algunos niños fueron adoptados de manera ilegal por miembros de las Fuerzas Armadas o de seguridad; otros, entregados a familias cercanas a ellos; y otros, abandonados en institutos como NN (sin nombre). En todos los casos les anularon su identidad.
La lucha de ‘Abuelas’ contribuyó a que en 1989 la ONU (Organización de Naciones Unidas) incorporara a la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) los artículos 7, 8 y 11, para garantizar en todo el mundo el Derecho a la Identidad. En reconocimiento a esta lucha, se los llama ‘artículos argentinos’.
