El obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, firmó el Decreto N.º 236 sobre la música litúrgica en la diócesis. El texto reconoce como instrumentos válidos para el uso litúrgico no solo al órgano de tubos, sino también a otros instrumentos que “puedan ser ejecutados con la destreza necesaria para las celebraciones”.
Junto con el decreto, el obispo difundió una carta pastoral dirigida a la comunidad diocesana. En ella explica que la norma busca fortalecer la participación activa de los fieles y promover la comunión dentro de la Iglesia. También invita a las comunidades a vivir su fe participando en las celebraciones litúrgicas con compromiso y espíritu comunitario.
El decreto cita normas del Concilio Vaticano II, la Instrucción Musicam Sacram y el Código de Derecho Canónico. Señala que los instrumentos musicales no deben cubrir las voces, de modo que la asamblea pueda comprender los textos cantados, y recuerda que el canto comunitario es el elemento central en la liturgia.
“Nuestra diócesis cuenta con una rica tradición en cuanto a la música sacra que deseo sea siempre conservada y cultivada y ésta, a su vez, se vea enriquecida con el crecimiento de nuevas expresiones que se van dando desde la universalidad de la Iglesia y con el aporte creativo de nuestros propios fieles que ponen sus dones para este servicio pastoral”, expresó Barba en el decreto N° 236.
Monseñor Barba encomienda a los párrocos y comunidades religiosas la aplicación del decreto y la promoción de su cumplimiento. Indica que los cantos deben corresponder a los distintos momentos litúrgicos y que las letras deben estar sustentadas en la doctrina de la Iglesia.
También solicita a los ministerios de música preparar cada celebración de modo que se fomente la participación de toda la comunidad, evitando la centralización en personas o grupos musicales. El texto invita a incorporar instrumentos y expresiones musicales propias de la cultura local, de acuerdo con las normas eclesiales.
“Que nuestras misas sean celebradas y participadas en tal manera que a todos les de aún más alegría y ganas de acercarse al misterio del amor de Dios que allí nos espera, es el alimento más exquisito de la comunidad, de toda la Iglesia, que nos sostendrá para salir a la misión”, señala otro pasaje del escrito.
El decreto fue emitido en la sede episcopal de San Luis y firmado por el obispo y el canciller Pablo D. Coliazo Techera.+
