En Alem producen corderos bajo un innovador sistema de “cama profunda”

8 de febrero de 2025

Para maximizar la producción en espacios reducidos, un matrimonio de San Luis comenzó hace cinco años con la cría ovina en novedosos túneles y acaban de incorporar cortes envasados al vacío, con una fuerte presencia en el sector gastronómico.

Ubicado en Leandro Alem, San Luis, el criadero ovino Amaranto se ha convertido en un referente en la implementación del sistema de “cama profunda”. Este innovador modelo de producción permitió optimizar el uso del espacio y mejorar la eficiencia en la cría de ovinos, brindando una alternativa sustentable y rentable para la ganadería.

María Rodríguez, responsable técnica del establecimiento, recordó a Todo Un País los inicios del emprendimiento y las razones que los llevaron a apostar por este modelo productivo: “Comenzamos en 2019 junto con Paula Dasso Freyzs y Federico Retta, propietarios de la firma Agapanto, buscando un sistema intensivo debido a que el predio cuenta con solo cuatro hectáreas. Investigamos sobre producción ovina intensiva en Europa y decidimos probar el sistema de cama profunda”.

El sistema de cama profunda, que ya se utilizaba en otros países, se presentó como una solución viable para maximizar la producción en espacios reducidos.

La decisión fue respaldada por el asesoramiento de especialistas en la materia, lo que les permitió iniciar la implementación con una estructura adaptada a sus necesidades.

Uno de los principales obstáculos que enfrentaron fue la falta de información sobre el sistema. “Es un modelo productivo muy nuevo. La mayor parte de la bibliografía disponible está enfocada en la cría ovina a campo, lo que nos obligó a generar nuestros propios datos y ajustar la dieta de los animales según su comportamiento”, comentó Rodríguez.

Otro desafío fue el control sanitario, ya que la producción intensiva requiere una vigilancia constante para prevenir enfermedades.

“Estamos en un proceso de aprendizaje continuo. La experiencia nos ha permitido diferenciar comportamientos normales de posibles alertas sanitarias y ajustar las condiciones para garantizar el bienestar animal”, agregó.

Desde su inicio, el criadero experimentó un notable crecimiento. “Comenzamos con una sola cama y ahora contamos con dos para producción de cría. Además, estamos desarrollando una tercera cama dedicada exclusivamente al engorde, permitiéndonos segmentar la producción”, detalló la profesional.

En el aspecto comercial, han logrado diversificar su oferta. Inicialmente, vendían animales enteros faenados en Sol Puntano, pero recientemente incorporaron la venta de cortes envasados al vacío, facilitando el acceso del público a la carne ovina sin necesidad de adquirir un cordero completo.

Entre los beneficios del sistema, se destaca la optimización del espacio y el bienestar animal. “A pesar de estar en un entorno controlado, los ovinos cuentan con suficiente espacio para moverse y salen a pastar varias horas al día”, destacó Rodríguez.

La regulación de temperatura es otro punto a favor. “En verano, la temperatura dentro de las camas es de dos a tres grados menor que en el exterior, mientras que en invierno el ambiente se mantiene templado. Esto reduce el impacto de las condiciones climáticas extremas sobre los animales”, señaló la responsable técnica.

El sistema de cama profunda también implica una alimentación específica. “Los ovinos caminan menos, lo que reduce sus necesidades energéticas. Ajustamos su dieta según su estado fisiológico, combinando grano, maíz, soja y fibra obtenida del campo”, explicó.

El modelo de comercialización ha sido clave para el éxito del emprendimiento.

“La clave no ha sido solo el sistema productivo, sino el acceso a cortes individuales. La posibilidad de comprar carne ovina por kilo, sin necesidad de adquirir un animal entero, ha impulsado su consumo de manera más cotidiana”, concluye.

El criadero ovino Amaranto está implementando diversas estrategias para posicionarse en el segmento de carnes premium, consideran que la clave del crecimiento radica en generar alianzas estratégicas con chefs reconocidos y restaurantes, además de participar en eventos gourmet.

“Queremos producir lo que ese sector demanda, ofreciendo cortes de calidad y asegurando un producto diferenciado”, detalló Rodríguez. La estrategia incluye una combinación entre la mejora continua del trabajo a campo, con un enfoque en la genética y la alimentación, y una fuerte presencia en el sector gastronómico.

En cuanto a los planes de expansión, apuntan a consolidarse en la provincia antes de ampliar su mercado a otras regiones del país.

“Somos un proyecto en crecimiento, con muchas ideas y objetivos por cumplir. Por ahora, nos enfocamos en satisfacer la demanda local, pero en una siguiente etapa buscaremos expandirnos a provincias vecinas”, explicó Rodríguez. Además, la firma tiene en carpeta proyectos para agregar valor a la producción ovina, tanto en la carne como en el aprovechamiento de los cueros.

Uno de los avances recientes del criadero ha sido la implementación de pruebas de servicio en primavera para mantener la producción durante todo el año. “El año pasado logramos un 50% de preñez, lo que consideramos un buen resultado dado que no es la época habitual de servicio para las ovejas. Este año repetimos la experiencia y esperamos mejorar esos números”, afirmó Rodríguez. La estabilidad y el bienestar animal dentro del sistema de cama profunda parecen influir en el comportamiento reproductivo del ganado, lo que representa un desafío, pero también una oportunidad de innovación en la producción ovina.

No te pierdas...