En La Toma un proyecto de alumnos del Colegio N°3 logró que sea obligatoria la oferta de menús sin gluten

Nacido en el anexo nocturno del Colegio N° 3 "Manuel Belgrano", el proyecto "Platos vacíos, mesas ajenas" investigó las dificultades que enfrentan las personas con celiaquía y terminó impulsando una modificación de la ordenanza municipal que obligará a los establecimientos gastronómicos de La Toma a ofrecer opciones libres de gluten.
27 de julio de 2026

Lo que comenzó como un proyecto para la Feria de Ciencias 2026 terminó convirtiéndose en una política pública para toda la comunidad de La Toma. El Honorable Concejo Deliberante aprobó por mayoría la modificación de la Ordenanza VI N° 149/15-184/11, incorporando la obligatoriedad de que los establecimientos gastronómicos ofrezcan alimentos libres de gluten para personas con celiaquía.

La iniciativa, denominada «Platos vacíos, mesas ajenas», fue desarrollada por estudiantes de 1° año de adultos del anexo nocturno del Colegio N° 3 «Manuel Belgrano», quienes investigaron las dificultades que atraviesan las personas celíacas al momento de acceder a una alimentación segura fuera de sus hogares.

El proyecto fue presentado en la Feria de Ciencias y, gracias a la solidez de la investigación, sus autores decidieron dar un paso más: elaborar una propuesta para modificar la normativa vigente y presentarla ante el Honorable Concejo Deliberante de La Toma.

La propuesta fue tratada durante la 17ª sesión ordinaria y obtuvo despacho favorable con la presencia de los estudiantes, docentes y directivos de la institución educativa.

Los estudiantes y docentes del Colegio N° 3 «Manuel Belgrano» participaron de la sesión del Honorable Concejo Deliberante de La Toma en la que se aprobó la modificación de la ordenanza impulsada por el proyecto «Platos vacíos, mesas ajenas», nacido en la Feria de Ciencias 2026.

 

Una investigación que nació de una experiencia real y terminó cambiando una ordenanza

La profesora Dayana Godoy, una de las responsables del proyecto, explicó que la iniciativa comenzó a gestarse a fines de 2025, cuando el equipo docente planificó el trabajo anual en el marco del módulo «Diversidad sociocultural y desigualdad», previsto por la Resolución N° 2-ME-2019.

Tras distintos debates en el aula, los estudiantes decidieron abordar la desigualdad alimentaria vinculada con la celiaquía. La elección del tema tuvo un fuerte componente personal: una de las alumnas había vivido una situación de exclusión al no encontrar un plato apto para celíacos en un establecimiento gastronómico de La Toma. Esa experiencia inspiró el nombre del proyecto: «Platos vacíos, mesas ajenas».

Durante varios meses, el grupo realizó una investigación que incluyó consultas bibliográficas, encuestas a vecinos y comercios gastronómicos, entrevistas con la jueza de la localidad y con el área de Bromatología de la Municipalidad, además de una capacitación brindada por un licenciado en Nutrición del Hospital de La Toma.

Ese trabajo permitió comprobar que la problemática trasciende el aspecto sanitario y afecta también la inclusión social de quienes padecen celiaquía, ya que muchas personas evitan concurrir a restaurantes o compartir reuniones por temor a no encontrar alimentos seguros.

Con esos resultados, los estudiantes redactaron una propuesta de modificación de la ordenanza municipal vigente incorporando un artículo específico para los servicios gastronómicos. El proyecto fue presentado ante el Concejo Deliberante y, el pasado 23 de julio, recibió la aprobación por mayoría.

La modificación establece que restaurantes, bares, confiterías, rotiserías, comedores, servicios de catering y todos los comercios que elaboren o expendan alimentos para consumo inmediato deberán ofrecer productos libres de gluten. Además, actualiza la normativa local conforme al Código Alimentario Argentino y fija un plazo de 180 días desde su promulgación para que los establecimientos adecuen sus instalaciones, procedimientos y oferta gastronómica.

 

Mucho más que una ordenanza: una lección sobre el poder transformador de la educación

Para la directora del Colegio N° 3 «Manuel Belgrano», Lorena Mansilla, la aprobación de la ordenanza representa la concreción de uno de los principales objetivos del proyecto educativo institucional.

«Buscamos que los conocimientos dejen de ser solamente teóricos y se conecten con la vida cotidiana, para que los estudiantes adquieran herramientas que les permitan transformar el lugar donde viven y también transformar sus propias vidas a través de la educación», expresó.

La directora explicó que la modalidad de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos trabaja mediante proyectos de acción interdisciplinarios que surgen de problemáticas detectadas por los propios estudiantes. En este caso, la investigación nació cuando observaron que, aunque en algunos comercios existían productos libres de gluten, los restaurantes, bares, rotiserías y otros establecimientos gastronómicos no ofrecían menús aptos para personas celíacas, dejando a muchas familias sin posibilidades de compartir una comida en igualdad de condiciones.

A partir de ese diagnóstico, los estudiantes realizaron encuestas, entrevistas y analizaron la ordenanza municipal vigente hasta elaborar una propuesta de modificación que fue presentada ante el Honorable Concejo Deliberante y finalmente aprobada.

Para Mansilla, el mayor valor del proyecto radica en el impacto que tuvo sobre sus protagonistas. Explicó que los autores pertenecen al primer año de la modalidad de adultos y que muchos retomaron sus estudios después de varios años, compatibilizando la escuela con el trabajo. «La oportunidad de sentirse protagonistas de un proyecto que logró un cambio concreto fortaleció no solo sus conocimientos, sino también su autoestima», sostuvo.

La directora también destacó el compromiso del equipo docente que acompañó el proceso y aseguró que experiencias como esta demuestran que la educación puede generar transformaciones concretas en la comunidad.

Algunos de los alumnos autores de «Platos vacíos, mesas ajenas» durante la presentación del proyecto en la Feria de Ciencias 2026. La investigación sobre inclusión alimentaria y celiaquía fue el punto de partida de la iniciativa que luego derivó en la modificación de una ordenanza municipal.

En la misma línea, la profesora Dayana Godoy consideró que el resultado obtenido representa una de las mayores satisfacciones que puede brindar la tarea docente.

«Como docentes, ver que un trabajo realizado en el aula ha generado un cambio real en una política pública local nos llena de orgullo y nos motiva a seguir trabajando en equipo. Desde la escuela y con el acompañamiento de las instituciones se pueden lograr grandes transformaciones para la comunidad», afirmó.

También destacó el aprendizaje que dejó la experiencia en los estudiantes. «La investigación no es solamente una actividad académica, sino una herramienta que permite comprender la realidad, identificar problemáticas concretas y proponer soluciones posibles. Presentar una propuesta ante el Honorable Concejo Deliberante y lograr la modificación de una ordenanza les permitió ejercer una ciudadanía activa y comprometida».

El proyecto «Platos vacíos, mesas ajenas» fue desarrollado por los estudiantes Susana Alcaraz, Marcela Cammertoni, Jimena Cattana, Santiago Contreras, Mercedes Díaz, Natalia Duran, Mónica García, Enzo Mercau, Florencia Nodar, Paola Orozco, Martín Silvera y Diego Urquiza, acompañados por los docentes Verónica Peralta, Alejandra Olguín, Mateo Zárate, Braulio Garraza, Belén Trepin, Gisela Micheloud, Nahuel Mestres, Gisel Díaz, Mónica Salas, Francisco Cornejo y Dayana Godoy.

Más allá de la modificación de una ordenanza, la historia de «Platos vacíos, mesas ajenas» demuestra que una experiencia personal puede convertirse en un proyecto científico, que la investigación escolar puede trascender las aulas y que la educación, cuando se conecta con las necesidades reales de la comunidad, tiene la capacidad de impulsar cambios concretos para mejorar la vida de las personas.

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