Enviaron al penal al acusado de asesinar a puñaladas policía federal retirado

Atilio Canciani estará detenido, en principio, cuatro meses. Los fiscales, además, ya no lo acusan por matar a Ángel Miguel Quiroga en un asalto, sino por “homicidio simple”. Las defensoras de “el panadero” insistieron en que él trató de defenderse y requirieron la prisión domiciliaria.
1 de mayo de 2026
El imputado de 49 años en la audiencia de formulación de cargos, antes de ser esposado y ser trasladado a la Comisaría 40°.

Atilio Rodrigo Canciani, alias “Bilardo” y “John Wayne”, pero mejor conocido como “el panadero” en varios barrios de Villa Mercedes, confesó haber asesinado a Ángel Miguel Quiroga. Dijo que lo atacó con un cuchillo porque el policía federal retirado lo manoseó e intentó violarlo apenas lo invitó a entrar a su casa del barrio 100 Viviendas. Aseguró que lo apuñaló para protegerse del ataque sexual. Nunca habló de haberle sustraído algo a la víctima. Eso, junto a otras pruebas recolectadas en la investigación, llevaron a los fiscales Maximiliano Bazla Cassina y Cecilia Framini a concluir que en el crimen no estaba incluido un asalto y mutar el delito que le endilgaban de “homicidio en ocasión de robo” a “homicidio simple”. Pero eso sí, la imputación en su contra la mantuvieron y solicitaron para él cuatro meses de prisión preventiva. La jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, estuvo de acuerdo con el planteo de la Fiscalía y ordenó el inmediato traslado de Canciani al Servicio Penitenciario de San Luis.

Bazla Cassina argumentó la necesidad del encarcelamiento en varios puntos. Uno es el hecho de que, si en el futuro el acusado de 49 años es declarado culpable en un juicio, podría caberle una pena de ocho a 25 años de cárcel y ese tiempo tan prolongado podría llevarlo, por ejemplo, a evadir la Justicia antes de la realización del debate oral.

Al respecto, el funcionario mencionó que el vendedor ambulante de pan ya demostró que es capaz de tratar de destruir pruebas. Así lo hizo cuando regresó varias veces al domicilio de Quiroga y limpió la sangre de la escena del crimen, señaló.

Informó que están a la espera de algunos informes técnicos a teléfonos celulares, otras pericias de Policía Científica y un análisis de laboratorio. Anticipó que una vez incorporada esa evidencia, la investigación estará completa y en condiciones de ser cerrada para luego solicitar la elevación a juicio de la causa. Explicó que el plazo de 120 días de prisión preventiva será suficiente para cumplir con esa etapa.

Sus defensoras oficiales, por su lado, no objetaron el cambio de imputación, pero insistieron en que su asistido actuó en un contexto de legítima defensa. Por eso correspondía, sostuvieron, que sobrellevara el proceso penal en su contra en libertad o, como mínimo, en forma domiciliaria. Las letradas respaldaron ese último pedido en el hecho de que el imputado tiene a su cargo el cuidado de su madre.

En relación con el planteo vinculado a la anciana, el fiscal instructor destacó que, según las averiguaciones, la mujer de unos 80 años ya se encuentra en “un hogar” y no le falta el apoyo de otras personas que la ayudan.

Luego de oír ambas posturas, la jueza descartó la hipótesis de la legítima defensa porque el hecho no cuenta con la evidencia suficiente para se dé lo que el Código Penal Argentino configura como un homicidio de esas características. Dispuso los cuatro meses de prisión preventiva y también que el Ministerio Público Fiscal libre un oficio para que, en caso de ser necesarias, la fiscalía competente tome las medidas que hagan falta para que la madre de Canciani esté asistida.

Según la teoría fiscal, el asesinato lo cometió el sábado 11de abril, entre las 12:04 y las 13:27, porque fue esa la franja horaria en la que “el panadero” ingresó y egresó de lo de Quiroga. De acuerdo con lo que relató el propio acusado, entró para dialogar con el policía retirado sobre alquilar la parte trasera de esa vivienda, en calle Rafael Cortez 680.

Cuando estaban en la cochera algo pasó y el “John Wayne” de Villa Mercedes tomó la primera arma que vio a la mano: un cuchillo que estaba en una mesa, al lado de un asador. “Le produjo lesiones en la espalda y el cuello”, indicó Bazla Cassina en la primera audiencia. Las estocadas le perforaron la tráquea. Esa herida le provocó al hombre de 66 años una hemorragia imparable que, al cabo de escasos minutos, se cobró su vida. Una fuente le reveló a Todo Un País que le clavó el arma blanca más de 20 veces.

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