Nueve estudiantes de séptimo año del Centro Educativo N° 20 “Juan W. Gez” de Villa Mercedes desarrollaron un dispositivo capaz de detectar la presencia de monóxido de carbono y gas metano. El proyecto, denominado “S.O.S GAS”, surgió durante la materia Prácticas Profesionalizantes y fue realizado con el acompañamiento del docente Juan Manuel Britos.
Los autores son Lautaro Barroso, Ramiro Calderón, Gonzalo Fernández, Cristian Frías, Tadeo Osvaldo Galli, Valentina Gigena, Melanie Mercau, Carlos Muñoz y Maijhara Robledo. La iniciativa comenzó a partir de la búsqueda de una propuesta que tuviera una aplicación social concreta y tomó como punto de partida el caso de una familia conocida por una de las estudiantes que había sufrido una intoxicación por monóxido de carbono.
A partir de esa situación, los alumnos buscaron desarrollar una alternativa que incorporara nuevas funciones a los sistemas de detección existentes. “Pensamos cómo podíamos darle un valor agregado a las alarmas que ya existen”, explicó Britos.
“S.O.S GAS” funciona mediante sensores distribuidos en distintos ambientes. Actualmente cuenta con cuatro, aunque la central fue diseñada con capacidad para ampliar el sistema hasta 16 sensores.

Cuando uno de los sensores registra un nivel de monóxido de carbono superior al umbral establecido de 50 partes por millón, el equipo activa una alarma sonora y una luz roja. Además, puede enviar automáticamente un mensaje de texto a un teléfono previamente configurado.
El destinatario de la alerta puede ser un familiar o un vecino y, según la configuración que se realice, también podría corresponder a un número de un servicio de emergencia. Para el envío de los mensajes, los estudiantes optaron por utilizar la red de telefonía celular, sin depender exclusivamente de una conexión a internet.
El dispositivo también cuenta con una red Wi-Fi propia que permite consultar desde un teléfono los niveles registrados por los distintos sensores.
Como parte del proceso de prueba, el prototipo fue instalado en la cocina de la Escuela “Benito Juárez” y permaneció durante 24 horas en la residencia de adultos mayores “Manakel”. La experiencia permitió observar el funcionamiento del equipo en ambientes reales y evaluar la respuesta de los sensores y del sistema de alertas.
El desarrollo demandó entre tres y cuatro meses y fue realizado íntegramente por los estudiantes con el acompañamiento del docente. Incluso la carcasa fue diseñada e impresa en 3D utilizando equipamiento adquirido por la institución.
El proyecto también fue presentado en una feria de ciencias y ante autoridades municipales, Defensa Civil y Bomberos, donde recibió una respuesta positiva.
Ahora, los estudiantes continúan evaluando el funcionamiento del dispositivo antes de avanzar con nuevas mejoras. El objetivo es determinar su confiabilidad, teniendo en cuenta que se trata de un sistema pensado para advertir sobre la presencia de gases potencialmente peligrosos.
“Estamos evaluando cómo responde, sobre todo para asegurarnos de que sea confiable porque estamos hablando de que está protegiendo vidas”, señaló Britos.
El costo de fabricación del prototipo ronda los $55.000. Por el momento, “S.O.S GAS” continúa en etapa de evaluación, mientras sus creadores analizan posibles mejoras y nuevas aplicaciones para el sistema.
