Arranca en una mesa. Puede ser un juego; pueden ser cartas; también puede ser una historieta que pasa de mano en mano. Así aparecen más personas y nuevos intereses, siempre afines, y vienen disfraces, películas, libros, torneos y convenciones. Para Jorge Giménez Roca, presidente de Fandom San Luis, detrás de todo eso existe algo más profundo que la supuesta banalidad de un pasatiempo.
“Para los que hacemos Fandom, para los que somos frikis, sí es una cuestión de cultura, sí es una cuestión de identidad y sí es una cuestión histórica en San Luis”, sostuvo durante su participación en el ciclo La Ciudad de San Luis en Diálogo, donde ofreció la charla “De la pasión compartida a la construcción de una comunidad en San Luis”.
Giménez Roca utiliza la palabra friki sin complejos. Con ese término abarca a quienes sienten una pasión particular por universos como la fantasía, la ciencia ficción, el terror, los cómics, el manga, el anime, los juegos de rol, los juegos de mesa, el cosplay o el K-pop. Con una convicción honda, definió: “Todos tenemos algo de friki en la casa”.
La historia que reconstruyó durante su intervención en el ciclo, en el Centro Cultural José La Vía, empieza en San Luis a principios de los noventa. En 1993, un amigo llevó un juego llamado HeroQuest y una revista en la que aparecía Dungeons & Dragons. Para un pequeño grupo de jóvenes acostumbrados al Ludo, el Estanciero o el Carrera de Mente, ese cambio abrió una puerta desconocida.
Un año después nació La Hermandad del Dragón, formada inicialmente alrededor de los juegos de rol. “Éramos cinco personas jugando”, recordó Giménez Roca. Pero el grupo comenzó a crecer. Llegaron nuevos jugadores y, con ellos, historietas, libros, películas en VHS y otros intereses. El fenómeno, a su modo y escala, empezó a crecer con fuerza.
En 1998 realizaron el primer Encuentro de Fantasía y Ciencia Ficción de San Luis. Hubo muestras, charlas y actividades vinculadas con distintos universos culturales. Después llegaron los cibercafés, los juegos de cartas coleccionables, los torneos de Magic: The Gathering y nuevas comunidades.
A mediados de los 2000 comenzó además a crecer el cosplay. Ya no se trataba solamente de disfrazarse, sino de construir y representar un personaje. “El cosplay es importante para mí porque la mayoría de los chicos tienen que aprender a coser, a pintar, a armar un molde, a usar una peluca, a ingeniárselas para construir algo que no pueden comprar”, explicó Giménez Roca.
Para él, esa práctica sintetiza buena parte de la cultura friki: creación, aprendizaje, expresión personal y comunidad. Con el tiempo aparecieron encuentros de animé, marchas de zombies, convenciones y actividades cada vez más convocantes. Uno de los puntos de inflexión fue la realización de San Luis ComicCon, que permitió comprobar que este tipo de acontecimientos no era patrimonio exclusivo de las grandes ciudades.
“Demostró algo que creíamos imposible en San Luis: que las convenciones masivas también podían funcionar acá”, recordó Giménez Roca. El crecimiento planteó también una necesidad institucional. En 2014, La Hermandad del Dragón dio paso a Fandom San Luis, constituida como asociación civil.
El objetivo fue ampliar aquel núcleo inicial. Ya no se trataba solamente de jugar, sino de promover las expresiones artísticas y culturales relacionadas con la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Según sus palabras, eso es “escribir, dibujar, hacer cine, bailar, cantar, hacer cosplay y también se mete el teatro”. Desde entonces la asociación desarrolló juntadas frikis, encuentros de ilustradores y coleccionistas, concursos, actividades vinculadas con el cosplay, competencias de juegos de mesa y eventos como Frikipalooza y Fandom Fear Fest.
Antes de la pandemia habían realizado 83 juntadas frikis. Actualmente llevan documentadas más de 190. Esas juntadas constituyen quizá la expresión más sencilla de la filosofía del grupo: juegos, libros e historietas se colocan sobre las mesas para que cualquiera pueda acercarse.
“El juego de mesa es una vía para generar un momento muy personal. Viene gente que no conoce a los demás, se sienta en una mesa y comparte un juego. Es muy probable que de ahí se genere una amistad”, dijo Giménez Roca.
En los últimos años, San Luis también comenzó a formar parte de circuitos nacionales de juegos de mesa. Desde 2023 se realizan clasificatorios de Catán, con participantes provenientes incluso de otras provincias. En una de aquellas competencias, una participante que obtuvo una plaza en San Luis continuó su recorrido en Buenos Aires y terminó representando a la Argentina en México.
También hubo cosplayers surgidos de competencias locales que llegaron a instancias internacionales. Por caso, fue mencionado el nombre de Tify Diamond, quien después de competir en San Luis y Buenos Aires representó al país en Japón.
La pandemia provocó otro cambio. Ante la imposibilidad de realizar actividades presenciales, Fandom trasladó parte de su trabajo a internet y comenzó a entrevistar a creadores, artistas y referentes de distintos países. Eso permitió, según Giménez Roca, derribar otra barrera: la idea de que para vivir de determinadas expresiones culturales necesariamente hay que estar lejos de San Luis.
En ese punto recordó a la escritora Liliana Bodoc, quien vivió en Trapiche y se convirtió en una de las grandes referencias argentinas de la literatura fantástica. Actualmente Fandom cuenta con alrededor de treinta socios y sostiene sus actividades fundamentalmente a partir del trabajo voluntario.
La situación económica limita la posibilidad de organizar acontecimientos de la magnitud de Frikipalooza, que llegó a convocar a miles de personas y a reunir escritores, realizadores audiovisuales, actores, ilustradores, maquilladores, cosplayers y músicos. Pero la comunidad continúa sin tomar en cuenta las dificultades y os vaivenes de un país complejo como la Argentina.
Giménez Roca encontró incluso antecedentes mucho más antiguos de ese impulso por jugar a ser otro. Durante la preparación de la charla aparecieron fotografías de los carnavales puntanos de 1947 o 1948. En una de ellas, alguien se había construido un enorme disfraz de misil.
La imagen le permitió tender un puente inesperado entre aquellos carnavales y el cosplay contemporáneo. Visto de ese modo, podrán cambiar los nombres, los objetos y las referencias culturales pero es permanente el deseo de crear, representar, compartir y encontrarse con otros.
“El fandom es el reino del fanático”, sentenció Giménez Roca. Un reino que, en San Luis, lleva más de tres décadas de historia.
Una historia con pocos registros
Una de las dificultades que encontró Jorge Giménez Roca al preparar su exposición fue reconstruir la historia de la cultura friki en San Luis. Buena parte de las actividades realizadas durante los años noventa y comienzos de los 2000 dejaron escasos registros.
Del primer Encuentro de Fantasía y Ciencia Ficción, realizado en 1998, por ejemplo, logró recuperar apenas una pequeña fotografía que permanecía alojada en una antigua página de internet.
“Me costó horrores retroceder. Desde 2012, con la Comic-Con, hay mucho registro fotográfico. Antes hay muy poco”, contó. Foros desaparecidos, sitios web que dejaron de existir y fotografías que nunca fueron digitalizadas dificultan hoy la reconstrucción de aquella experiencia.
