La calle es su escenario: quiénes son los jóvenes que llevan el K-pop por Villa Mercedes

Con apenas 15 a 19 años, Francesco, Tiziano, Benjamín y Thomás encontraron en el baile una forma de expresarse y crear. Así nació Redlions, un grupo villamercedino que combina K-pop, hip hop y otros estilos urbanos, participa en competencias y convirtió las calles de la ciudad en uno de sus escenarios.
17 de septiembre de 2026

Un parlante, una coreografía y muchas ganas de bailar. Para Redlions, no hace falta mucho más para transformar un semáforo o un espacio público de Villa Mercedes en un escenario. Lo que comenzó como una pasión compartida se convirtió, en poco más de dos años, en un proyecto que suma seguidores, premios, presentaciones y nuevos desafíos.

El grupo nació en agosto de 2024, después de que Francesco y Tiziano decidieran viajar a San Luis para participar de la competencia Key Dance. Para aquella primera presentación necesitaban sumar a un integrante y así se incorporó Facundo, quien actualmente continúa su carrera artística en Egipto.

El debut terminó con una victoria y fue el punto de partida de una historia que después sumaría nuevos integrantes. Primero llegó Benjamín y, más adelante, Thomás, quien recibió la invitación de Tiziano. Para el más joven del grupo, de 15 años, la propuesta tenía un significado especial: desde hacía tiempo admiraba a quienes hoy son sus compañeros.

Aunque baila desde pequeño, Thomás comenzó a entrenarse con mayor intensidad y a tomarse la actividad con un compromiso más cercano a lo profesional hace aproximadamente dos años y medio.

Con el tiempo, Redlions encontró una manera particular de acercar su trabajo al público. Salieron a las calles.

Al principio tenían un parlante pequeño. Después consiguieron uno más potente y comenzaron a realizar presentaciones en distintos puntos de la ciudad. Los semáforos se transformaron en escenarios improvisados y los automovilistas, peatones y vecinos, en espectadores inesperados.

La reacción de la gente fue una parte importante de la experiencia. Aplausos, gestos de aprobación, ventanillas que se bajan para mirar y hasta personas que les piden determinadas canciones forman parte de las escenas que viven cada vez que salen a bailar.

Para los integrantes, además, hacerlo en la calle tiene algo que va más allá de mostrar una coreografía. Es una manera de divertirse, perder el miedo y disfrutar del baile sin preocuparse demasiado por cometer errores.

“La vergüenza no existe acá en nuestro mundo”, contaron.

Esa espontaneidad también encontró un lugar en las redes sociales. Los videos de sus presentaciones comenzaron a circular y a sumar seguidores, lo que les permitió mostrar su trabajo más allá de los lugares donde suelen presentarse.

El K-pop es el género que identifica principalmente a Redlions, pero el grupo no se encierra en un único estilo. Sus coreografías también incorporan hip hop, reggaetón y otros géneros urbanos, mientras cada integrante aporta sus propias ideas y habilidades.

La creación de las coreografías es un trabajo colectivo. Uno de los ejemplos que recuerdan es “Moonwalking”, una de sus primeras propuestas, que terminó tomando forma a partir de una idea de Thomás, quien sugirió utilizar una televisión para poder visualizar mejor los movimientos. El resultado fue una coreografía que lograron aprender y ensamblar en una sola jornada.

El crecimiento también los llevó a participar de competencias y galas. En una de sus presentaciones recientes se sumó Leo, quien viajó desde San Luis para bailar junto a ellos. Con apenas dos días de preparación, consiguieron quedarse con la victoria.

Ahora el próximo objetivo es Hypex, una competencia para la que esperan comenzar a entrenarse con mayor anticipación.

El baile también forma parte de sus proyectos personales. Francesco y Benjamín brindan clases y, aunque actualmente hicieron una pausa para concentrarse en el crecimiento de Redlions, tienen previsto retomar la actividad durante el verano. La idea es sumar a Thomás y Benjamín a futuras propuestas y desarrollar intensivos en los que cada integrante pueda mostrar su propio estilo.

Todo esto ocurre mientras los cuatro jóvenes continúan con sus estudios. Benjamín, de 19 años, terminó una escuela técnica en 2025 y actualmente estudia Psicología. Francesco, Tiziano y Thomás todavía cursan el secundario.

Entre clases, entrenamientos y obligaciones cotidianas, también encuentran tiempo para generar contenido. Cuando sienten que necesitan material nuevo para las redes, se juntan, eligen un lugar y salen a grabar.

En Villa Mercedes, donde conviven distintas expresiones vinculadas al baile y la cultura urbana, Redlions busca hacerse un espacio desde una propuesta que todavía resulta poco habitual: llevar el K-pop a escenarios abiertos y acercarlo a otros jóvenes.

Para ellos, mostrar lo que hacen también es una forma de demostrar que existe talento joven en la ciudad y que muchas veces solo hace falta animarse a salir, exponerse y vencer el miedo a las críticas.

“Es un paso más para Villa Mercedes en el arte”, sostienen.

A dos años de aquel primer viaje a una competencia, Redlions ya construyó una identidad y encontró un público que los reconoce tanto en las calles como en las redes. El acompañamiento de sus familias y de quienes siguen sus presentaciones se convirtió en otro de los motores para continuar.

Ahora miran hacia adelante: nuevas competencias, presentaciones, clases y más contenido. El objetivo sigue siendo el mismo que cuando empezaron: bailar, crear y crecer juntos, con la intención de llevar cada vez más lejos el nombre de Redlions y mostrar el talento joven que también tiene Villa Mercedes.

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