Una ciudad puede contar su historia a través de sus edificios, sus calles y sus grandes acontecimientos. Pero también —y quizás de una manera mucho más profunda— a través de los rostros de quienes la habitaron. Esa fue la puerta que eligió Chelco Rezzano para recorrer la obra de José La Vía y volver, mediante sus fotografías, al San Luis de comienzos del siglo XX.
La charla fue un nuevo encuentro de “La Ciudad de San Luis en diálogo”, el ciclo organizado por la Municipalidad de la Ciudad de San Luis, con el acompañamiento de Atípica Cultural y el diario Todo un País, que propone recuperar distintas miradas sobre la historia, la identidad, la cultura y el desarrollo de la capital puntana.
Rezzano construyó su exposición a partir de una selección de imágenes de uno de los archivos fotográficos más importantes de San Luis. Entre las placas conservadas por la Provincia y las que forman parte del archivo de Pircas, explicó, existen más de 35 mil placas de vidrio que documentan varias décadas de la vida puntana.
José La Vía había nacido en Sicilia en 1888 y llegó a San Luis cuando tenía apenas cinco años. Aquí se radicó junto con su familia y comenzó una relación con la fotografía que terminaría convirtiéndolo en un testigo privilegiado de buena parte del siglo XX. Según recordó Rezzano, consiguió su primera cámara mediante un canje de etiquetas de cigarrillos y uno de sus primeros grandes registros fue el incendio de la casa Romanella.
Desde entonces, su cámara estuvo allí donde la ciudad cambiaba. Fotografió la Catedral durante las distintas etapas de su construcción; el Colegio Nacional; el antiguo Mercado Municipal; la estación de trenes; el Club Social; las calles Colón, San Martín, Rivadavia y Pringles; la llegada de los primeros automóviles y aviones; acontecimientos deportivos, desfiles, comercios y edificios que, en muchos casos, ya desaparecieron.
Pero Rezzano puso especialmente el acento en otro aspecto de ese enorme legado. La ciudad de La Vía no está hecha solamente de edificios. Está hecha, fundamentalmente, de personas.
Por su cámara pasaron las familias acomodadas que llegaban al estudio con sus mejores ropas, pero también vendedores ambulantes, trabajadores, niños, aguateros, comerciantes, deportistas, policías, militares y personajes anónimos de aquel San Luis. Esa amplitud convierte su archivo en algo más que una colección de fotografías antiguas: permite asomarse a las diferencias sociales, las costumbres, la vestimenta, el trabajo y hasta las maneras de ocupar el espacio público.
Cada imagen habilitó además un diálogo con quienes participaron del encuentro. Rezzano invitó desde el comienzo a reconocer lugares, aportar recuerdos y completar datos. De esa manera, fotografías tomadas hace muchas décadas volvieron a poblarse de nombres, anécdotas y pequeñas historias de la ciudad.
El expositor hizo también un reconocimiento especial a Hugo Gez, presente entre el público, a quien señaló como una figura fundamental en el rescate, conservación y puesta en valor de la obra de José La Vía. Esa tarea permitió preservar no solamente un archivo fotográfico excepcional, sino una parte sustancial de la memoria gráfica de San Luis.
Las imágenes también dejaron al descubierto cuánto patrimonio arquitectónico perdió la ciudad a lo largo de las décadas. Edificios emblemáticos fueron demolidos, modificados o desaparecieron definitivamente. El antiguo Mercado Municipal y el Club Social fueron algunos de los ejemplos que atravesaron la conversación y abrieron otra discusión: cuánto de aquella ciudad se conserva y cuánto puede conocerse hoy solamente gracias a fotografías como las de La Vía.
El encuentro se sumó al camino que viene recorriendo “La Ciudad de San Luis en diálogo”, que desde su lanzamiento en el Centro Cultural José La Vía abrió un espacio para pensar la capital puntana desde diferentes perspectivas. Por el ciclo ya pasaron Daniel Piñeda, Ari Zavala y Marcelo Palacio, con exposiciones que abordaron distintos aspectos de la ciudad, su historia y sus desafíos.
La iniciativa también ha reunido a vecinos y referentes de distintos ámbitos, entre ellos Martín Baca, Néstor Menéndez, Adriana Toledo, Alejandro Godoy La Vía, Celina Amado, Nino Romero, Sergio Tognelli, Julio Salazar, Ari Zavala y Gabriel Gutiérrez, consolidando un ámbito donde la conversación y el intercambio forman parte central de cada encuentro.
Esta vez, el punto de partida fue una cámara fotográfica. Y el resultado fue volver a encontrarse con una ciudad que, aunque en buena medida ya no existe físicamente, permanece detenida en miles de placas de vidrio.
José La Vía fotografió las transformaciones de San Luis durante décadas. Pero su legado más profundo quizá esté en algo más sencillo: haber puesto frente a su cámara a la ciudad y a su gente. Más de un siglo después, esas miradas siguen contando quiénes fuimos y ayudan a comprender la ciudad que somos.
