Marcelo David Sosa
Doctor por la Universidad de Salamanca en Estado de Derecho y Buen Gobierno
En este tiempo como rector de la Universidad Nacional de Villa Mercedes, la comunidad universitaria me ha enseñado que las decisiones se toman pensando a largo plazo. Por ejemplo, pensemos en los años que se necesitan para formar un médico, una bioingeniera o un economista. Es decir, la visión debe ser grande, a futuro, que trascienda las coyunturas actuales para proyectarse en el tiempo.
Tal es el caso de la reforma constitucional planteada por el Gobernador Claudio Poggi – cuya necesidad ha sido sancionada como ley con amplios consensos legislativos – pues nos presenta una modernización de la ley fundamental provincial centrada en la profundización de la democracia y de los derechos esenciales (como el agua o la organización de justicia), los nuevos derechos (los vinculados a la IA y la tecnología) y la calidad institucional mediante la necesaria despersonalización y autolimitación del poder político (en el tiempo y competencias), su control y el fortalecimiento de la representación ciudadana, que requieren los nuevos tiempos. Es una acabada buena expresión del Estado de derecho.
Este tiempo también que he destinado durante muchos años a enseñar Derecho Constitucional como profesor titular, puedo aseverar que estamos ante una mejora de la Constitución, que será canalizada por una reforma con legitimidad, con sentido esperanzador sobre el futuro de San Luis.
Una vez organizado el país, el gobernador Justo Daract hace 171 años lideró la sanción de la primera Constitución Provincial. Esa decisión requirió coraje y una firme decisión política.
Este coraje vuelve a hacerse presente en esta decisión del Gobernador pensando en el bien de nuestra provincia: la historia le dará la razón pues las nuevas generaciones serán las inexorables protagonistas de este cambio, de esta mejora, de este refundante contrato social.
