El secretario de la Federación Universitaria (FUA), Agustín Romero, planteó que el Presidente quiere convertirlas “en un modelo que esté al servicio del mercado”.
En medio de la reacción estudiantil contra el veto del presidente Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario, la comunidad educativa debate en asambleas la continuidad del plan de lucha en defensa de la educación pública.
El estudiante y secretario de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Agustín Romero, reveló que ayer se celebrarán más de 30 asambleas en todo el país para definir acciones concretas que se sumarán a las tomas de facultades en curso contra el recorte de la administración libertaria.
“Pueden ser ruidazos, cacerolazos educativos, clases públicas en los diferentes horarios, y empezar a plantear interfacultades para unir todas las luchas, todas las facultades en un mismo plan de lucha para preparar una nueva marcha educativa”, enumeró.
Para el titular de la FUA, las embestidas libertarias responden a que las casas de estudio son “fuente de pensamiento crítico y a su vez, un derecho accesible para todo el conjunto que nunca se privatizó”.
“El Gobierno tiene un claro eje de ataque a todo lo público, por eso nuestra respuesta es política”, afirmó al tiempo que pidió auditar a “todos los traidores que votaron aprobar un nuevo préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que los tiene a todos en el Gabinete”.
Tras los reclamos del Ejecutivo para que las casas de estudio sean auditadas, el referente estudiantil afirmó: “Ya se auditan las universidades a través de la AGN que depende del Congreso. No puede meterse el Ejecutivo a auditarnos porque sino es un chiste”.
“Si invitaran al conjunto de estudiantes, a docentes y no docentes nos daríamos cuenta que plata es lo que falta para becas, para transporte, para los viáticos de transporte, para el comedor universitario, para los docentes ad honorem que tenemos”, agregó.
