Lo condenaron por violar a una hija con discapacidad y ahora otra hija contó que también la abusó

El hombre de 36 años fue sentenciado hace un año por haber atacado sexualmente a su nena de 12 años, en diciembre de 2020. Según lo que narró su otra hija, en el 2024 ingresó a su casa de Justo Daract y la manoseó cuando dormía en su cama.
7 de septiembre de 2026
El hombre de 36 años cuando fue sentenciado por un tribunal de Villa Mercedes en septiembre de 2025.

Hace un año un tribunal de Villa Mercedes sentenció a 12 años de prisión a J.E.C. por un hecho que marcó de por vida a una de sus hijas: haber violado a esa niña de 12 años, quien además tiene una discapacidad que no le permite oír. Pero lejos de acabar el calvario al cual sumergió a su familia, recientemente otra de sus nenas, todavía más chica que la anterior, confirmó en una Cámara Gesell que el hombre también abusó de ella. El ultraje fue, según el relato con lujo de detalles que dio la criatura, en la primera mitad de 2024, es decir, cuando el ahora condenado tenía una restricción que le impedía acercarse a sus hijas justamente por violar a una de ellas.

Luego de varios meses de postergación, la pequeña, que ahora tiene nueve años, pudo contar lo que habría pasado con su padre hace más de dos años. Por fortuna, según comentó una fuente de la investigación, el paso del tiempo no afectó la memoria de la nena, quien detalló con mucha nitidez el día, el momento, el lugar e, incluso, qué vestía ella y J.E.C. cuando fue el ultraje. Y aunque ella no conocía con exactitud lo que había padecido sí estaba al tanto de que su padre le había hecho algo muy malo a su hermana.

Relató que el día del ultraje su madre había viajado a Villa Mercedes por un trámite. Cuando la mujer tenía que salir, ya sea por trabajo o por el motivo que fuera, y no podía llevar a sus hijas siempre las dejaba bajo el cuidado de una niñera. Sin embargo, de acuerdo con el testimonio de la chiquita, el hombre consiguió ingresar a su casa de Justo Daract y manosearla antes del arribo de la niñera.

Entró por una ventana que estaba rota. La madre de las niñas había ubicado allí un ropero para evitar el ingreso de cualquier persona, pero especialmente de J.E.C., quien nunca acató la restricción impuesta por la Justicia. No obstante, el mueble no constituyó un obstáculo para el hombre que ahora está en el penal. Corrió el armario, se ubicó a un lado de su hija, que dormía en su cama, y tocó sus partes íntimas.

Luego de la Cámara Gesell, los psicólogos y psiquiatras que interrogaron a la nena concluyeron que su testimonio presentaba varios elementos coincidentes con los de una víctima de un delito sexual y, además, no detectaron que lo que narró haya sido una fabula y tampoco que otra persona la haya obligado o inducido a decir todo lo que aseguró.

Ya declararon sus abuelos, a quienes ella le había contado lo que le hizo su padre, también su madre y su niñera. Si la causa no vuelve a tener otro contratiempo, en lo que queda del año la fiscal instructora de Villa Mercedes, Nayla Cabrera Muñoz, podría imputar al hombre que purga una pena en la cárcel por este segundo ataque sexual.

La violación de la menor con discapacidad ocurrió la segunda quincena de diciembre de 2020. La víctima le había revelado a su abuela, con las limitaciones lingüísticas que tiene a la hora de pronunciar y de oír: «Papá me tocó». Y acompañó esa afirmación con un dibujo de la escena.

Contó que su padre la tocó con una mano en su entrepierna, le introdujo algo, no pudo decir qué, y le pegó en la boca, para que no hiciera ruido. El examen médico que le hicieron, por entonces, confirmó que tenía el himen destruido por un elemento de una contextura que fácilmente lastimaría la zona íntima de una criatura de su edad.

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