Los anteojos para mirar el fútbol

13 de diciembre de 2024

Central Córdoba de Santiago del Estero se adjudicó la Copa Argentina (derrotó 1-0 a Vélez), sumó la primera estrella en una competencia nacional y jugará la próxima edición de la Copa Libertadores de América.

Miramos al Santiago del Estero futbolístico, y desde San Luis nos genera envidia.

La envidia es una emoción social: surge de la comparación con el otro, e implica una evaluación negativa de nosotros; a diferencia del orgullo, que es positiva.

En Santiago del Estero hay orgullo. En San Luis envidia, porque la evaluación de mirar hacia adentro es claramente negativa.

Ellos acompañaron a su representante en el fútbol nacional.

Lo hicieron con acciones y con decisiones políticas. Acá, en cambio, nunca hubo respaldo serio y comprometido.

El almanaque no miente. En junio de 2016 Santiago del Estero y San Luis ponían su plaza futbolística en juego en la Primera B Nacional. Ocho años y medio atrás, Central Córdoba de Santiago del Estero y Juventud Unida Universitario de San Luis peleaban por no descender al Federal A.

En la fecha final de un corto torneo de 6 meses, y con un único descenso en juego, Central Córdoba goleó a Atlético Paraná 6-0 y se salvó.

Juventud empató con Douglas Haig de Pergamino 1 a 1 y bajó de categoría.

El detalle de la jornada final no debe correr la mirada. No fue el azar del fútbol.

Hubo un equipo que contó la ayuda institucional y política, logró sostenerse en el tiempo y hoy celebra este título histórico con la añadida clasificación internacional.

Las dos provincias hicieron estadios nuevos. Uno hizo el Madre de Ciudades (2021) cerca de su principal centro turístico, en la costanera a orillas del río Dulce; y el otro hizo La Pedrera (2017) en el medio de un barrio, lejos de todo y de todos.

Santiago del Estero es una de las sedes de la Selección Argentina de Fútbol, recibió partidos del Mundial Sub 20, es cuna de finales de campeonatos argentinos, de partidos decisivos de Copa Argentina, y tiene fútbol de Primera División cada semana.

Su vínculo con los grandes acontecimientos del fútbol, generó que, entre otros emprendimientos, ya anclaran dos hoteles de cadenas internacionales.

Todo pasó en 8 años, con dos provincias que tuvieron similares formas de hacer política, aunque con diferencias sustanciales: una lo hizo con una visión estratégica en lo deportivo y en lo turístico; y la otra a los golpes de caprichos.

Deberá San Luis dejar de lado años de amargas decisiones y magras administraciones políticas, y avanzar con sentido común y estratégico, sabiendo utilizar lo que ya está, y los innumerables recursos humanos que hay en materia deportiva.

La infraestructura existe, pero hay otras dos áreas de la columna vertebral de la que antes no se hablaba. Una es la recuperación de los clubes de barrio y el deporte social, y la otra es la capacitación a dirigentes deportivos y árbitros. Eso comenzó ahora, en este último año de gestión.

Si de fútbol hablamos, los representantes puntanos compitieron huérfanos de respaldo. Han sido embarcaciones con una pesada ancla, sin timón, más cerca del naufragio que de las luces del puerto.

El fútbol es un potenciador de todo. Lo sabe y lo lleva a la práctica Santiago del Estero. Mientras, San

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