Luego del mundial, Milei apuesta al triunfo de tres aliados clave

19 de julio de 2026
Flavio Bolsonaro. EFE/ Andre Borges.

Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País

Una vez que amaine el incontenible fervor mundialista que despertó en los argentinos la actuación del seleccionado nacional en la Copa del Mundo, el Gobierno entrará en modo electoral. Y no se trata sólo de las elecciones presidenciales del, por el momento, lejano año que viene, comicios en los que Javier Milei buscará su reelección y la continuidad del proyecto libertario por otros cuatro años. Las elecciones presidenciales en Brasil, el próximo 4 de octubre; las de Israel, el 27 del mismo mes, y las de medio término en los Estados Unidos, el 7 de noviembre, serán claves para la continuidad de los dos principales socios geopolíticos (Benjamín Netanyahu y Donald Trump) y, en el caso de Brasil, la posibilidad de un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva que podría cambiar el relacionamiento entre los dos principales socios del Mercosur.

“Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flávio Bolsonaro”, escribió días atrás el Presidente en sus redes sociales, mientras ambos posaban juntos en la quinta presidencial de Olivos. Milei decidió, ese 29 de junio, no concurrir a la cumbre de presidentes del Mercosur, y evitó de ese modo un nuevo e incómodo cruce con Lula. El Presidente fue por más: días después anunció que estará el próximo sábado en San Pablo, cuando el Partido Liberal brasileño proclame la candidatura de Flávio Bolsonaro para enfrentar a Lula da Silva, que buscará su reelección. Con la manifiesta incomodidad del gobierno brasileño, Milei quiso aprovechar el viaje y visitar a Jair Bolsonaro en la prisión domiciliaria que el ex presidente cumple por aquel asalto al Palacio del Planalto, calificado por la Justicia de ese país como un intento por derrocar al entonces flamante gobierno de Lula, el 8 de enero de 2023. La Corte Suprema de Justicia frustró los planes de Milei, pero el apoyo al hijo del ex presidente se manifestará de modo concreto, en unas elecciones que se prevén parejas, con leves ventajas para el actual presidente de Brasil, de áspero vínculo con Milei en lo que va de su mandato.

Si las elecciones en Brasil despiertan la ilusión libertaria de homogeneizar la región con gobiernos de derecha, la posibilidad de que el primer ministro Netanyahu retenga el poder en Israel también despierta entusiasmo en la Casa Rosada y la Cancillería. Ya en campaña, Netanyahu compartió este fin de semana una imagen junto al embajador argentino en Israel, el rabino Axel Wahnish, conremeras argentinas y en la previa de la final de la selección de Lionel Messi con España. En el Gobierno reconocen que no hay contactos entre el Gobierno y los sectores de la oposición a Netanyahu, ni siquiera en la derecha moderada que representan el ex primer ministro Naftali Bennet, o el ex militar Gadi Eisenkot, que marcha primero en las encuestas en ese país. La apuesta es, sí o sí, por Netanyahu, a quien Milei considera “amigo”, aunque el primer ministro sufra el lógico desgaste luego de más de tres décadas de liderazgo y el aislamiento internacional generado por la cruenta reacción militar israelí posterior a los ataques del grupo Hamas, el 7 de octubre de 2023.

Luego de asistir a la final entre Argentina y España, el último acto del “mundial más exitoso de la historia”, Trump prevé concentrarse en las elecciones de medio término, vitales para sostener la primacía republicana al mando del país más poderoso del planeta. Aquí, tampoco Milei se ha preocupado por establecer lazos con los demócratas, que gobiernan en ciudades como Nueva York, a través del alcalde progresista Zohran Mamdani, y menos después del explícito apoyo financiero obtenido desde el Tesoro norteamericano pocos días antes de las elecciones legislativas de octubre del año pasado. Una ayuda que terminó siendo clave para la victoria de los candidatos libertarios y la consolidación de los planes del Gobierno.

Aliado de Netanyahu y con firme interés en un triunfo del derechista Bolsonaro —esta semana ordenó subir al 25 por ciento los aranceles para el ingreso de los productos brasileños, generando un nuevo enojo de Lula da Silva— Trump sostiene un vínculo “privilegiado” con Milei, incluso por encima de aliados tradicionales de Estados Unidos, como Inglaterra. Un hecho que quedó demostrado en la defensa que funcionarios norteamericanos hicieron de la “libertad” de los jugadores de la selección argentina al mostrar, luego de su victoria contra Gran Bretaña, un cartel que reivindicaba la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.

Las últimas encuestas de cara a la elección norteamericana marcan un leve favoritismo del Partido Demócrata, sobre todo entre los jóvenes. Un dato que preocupa no sólo a Trump, sino a todos los presidentes del continente americano que crecieron bajo sus alas y participaron de sus iniciativas, una larga lista que va desde el hondureño Nasry Asfura o el salvadoreño Nayib Bukele, hasta el paraguayo Santiago Peña, el ecuatoriano Daniel Noboa y, claro, el presidente argentino.

La oposición en Argentina, sobre todo el kirchnerismo, ve (o quiere ver) la elección en Estados Unidos como un punto de quiebre. “Si pierde Trump, eso lo va a complicar a Milei”, afirman voces opositoras, que aguardan ese traspié como indicador de un cambio de tendencia, más allá de que el electorado y los sectores influyentes del escenario nacional aún no vislumbran, por el momento, la posibilidad de una alternativa que pueda pelear palmo a palmo el poder con el actual oficialismo.

“Compito contra mí mismo”, dijo Milei esta semana en una entrevista radial. La frase tenía una pizca de autocrítica –mejorar lo que se hizo hasta ahora-pero también bastante de realismo político. Ante una oposición que no consigue enamorar ni generar expectativa, con nombres ya conocidos, el Gobierno siente que, sin cometer errores, la reelección en 2027 está poco menos que encaminada.

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