Maternidad sin edad: la ciencia hizo posible que fuera madre primeriza a los 62 años

Una mujer de 62 años dio a luz a su primer hijo en el Hospital San Felipe de San Nicolás tras un exitoso tratamiento de ovodonación. El inédito nacimiento marca un hito médico y social en el país, demostrando los alcances de la ciencia en la posmenopausia.
13 de agosto de 2026

Un hecho sin precedentes en la medicina y la historia social de la Argentina se concretó en la ciudad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos, donde Mabel, una mujer de 62 años, se convirtió en madre por primera vez al dar a luz a su hijo David en el Hospital San Felipe. El pequeño nació a través de una cesárea programada, con un peso de 2,750 kilogramos y en perfecto estado de salud. Este nacimiento no solo conmovió a la comunidad local, sino que sentó un hito en los registros médicos del país como la gestación de mayor edad reportada en una madre primeriza.

El anhelo de maternidad acompañó a Mabel desde su juventud temprana, sintiendo desde los 15 años una fuerte vocación por tener un hijo. Sin embargo, las circunstancias de la vida hicieron que los años transcurrieran y la llegada de la menopausia marcara el fin de su etapa reproductiva natural. Lejos de abandonar su sueño, decidió acudir a los avances de la ciencia médica e inició una consulta especializada en Rosario con el ginecólogo y especialista en reproducción asistida Matías Colabianchi, con la firme convicción y fe de que alcanzaría su objetivo.

David, el bebé que hizo historia en San Nicolás. Pesó 2,750 kilos y nació por cesárea en el Hospital San Felipe.

Dado que en la posmenopausia el organismo femenino carece de reserva ovárica propia, la alternativa médica clave fue la fecundación in vitro mediante ovodonación. Este procedimiento de alta complejidad consiste en la fertilización de óvulos de una donante joven con esperma en laboratorio para implantar posteriormente el embrión en el útero de la paciente. A pesar de que la función ovárica cesa con la menopausia, la ciencia demuestra que el útero conserva su capacidad física para albergar un embarazo si se prepara mediante el acondicionamiento hormonal sintético adecuado y la paciente goza de buena salud cardiovascular y metabólica.

El caso resultó excepcionalmente destacable desde el punto de vista clínico debido a la ausencia total de complicaciones prenatales, algo atípico en embarazos de alto riesgo etario donde suelen aumentar los riesgos de hipertensión, diabetes gestacional o partos prematuros. Su obstetra, la doctora Romina Ruffini, destacó la evolución perfecta del proceso y la predisposición de Mabel durante los nueve meses de gestación, definiendo la experiencia como un camino sin grises que culminó en un nacimiento ideal.

La trascendencia del nacimiento reabre el debate en torno a los marcos éticos y normativos de la medicina reproductiva en el país. En la Argentina, la cobertura pública mediante la Ley de Reproducción Médicamente Asistida (Ley 26.862) contempla habitualmente límites de referencia orientativos de hasta 44 años para tratamientos con óvulos propios y 51 años para ovodonación, por lo que el caso de Mabel se posiciona considerablemente por encima de los parámetros estandarizados y se alinea con antecedentes internacionales extraordinarios ocurridos en países como Rumania, España y Alemania.

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