En pleno 14 de febrero, Cupido se calzó plumas y brillos y puso a bailar a miles de personas en Villa Mercedes. El Día de los Enamorados se llenó de amor por la música y la danza en la ciudad, que celebró una nueva edición del Carnaval en La Pedrera con el calor y el color de sus barrios.
La noche de fiesta comenzó pasadas las 21:30 del sábado y se extendió hasta casi las 3 de la mañana del domingo, cuando tuvo que detenerse porque finalmente descargó la tormenta que amenazaba desde temprano.
El Autódromo “José Carlos Bassi” del parque se convirtió nuevamente en sambódromo, gracias a un trabajo conjunto de organización entre el Municipio y el Gobierno de la Provincia. Sobre el pavimento de la pista, cientos de niños, adolescentes y adultos sacaron a relucir sus mejores pasos y demostraron cuánto se prepararon a lo largo de todo el año para llegar al verano.
Fueron 13 comparsas y 2 murgas las que se presentaron, todas pertenecientes a diferentes complejos habitacionales que encuentran en el carnaval una forma de fomentar la vida en comunidad y darles a los más chicos un espacio para expresarse por fuera de los peligros que suelen existir en la calle.
Murga René, Kahoma, Caribú, Amat, Sonido 1000, Marambú, Candumbé, Uruberá, Aguará Guazú, Elite, Escuela de Arte Carnavalezco, Reina Ametarazú, Alegría del Carnaval, Los Locos de la Murga y Ritmo Total fueron todas las organizaciones que representaron a sus barrios, algunas con mucha historia y otras con pocos años de vida, pero todas con la misma garra y el espíritu.
Además de ser muestra y espectáculo, los “corsos” son una competencia entre agrupaciones. Pero este año estrenaron una nueva modalidad para hacer más ágil y justa las pasadas. Cada comparsa o murga pudo lucirse a lo largo de todo el sambódromo, pero al llegar al sector frente al jurado, tenían un tiempo cronometrado de seis minutos para hacer sus coreografías para ser evaluadas.
Así, durante toda la noche, cada escuadra fue avanzando ante la mirada de los miles de mercedinos que llegaron para disfrutar. Los tambores, redoblantes y platillos de las batucadas marcaron el tempo e invitaron a las pasistas a mover sus cuerpos. El brillo de los trajes, las luces con las que adornaron sombreros e instrumentos, relucieron en el parque.
Al mismo tiempo, emprendedores locales y puestos gastronómicos ofrecieron sus productos y platos para el público que se volcó a La Pedrera para un Día de San Valentín diferente. Como la lluvia y el viento se precipitaron, el recital de Yuthiel que estaba previsto tuvo que ser suspendido.
