El diputado Víctor Moriñigo eligió una definición política para explicar su respaldo a la reforma parcial de la Constitución de San Luis: destacó que el gobernador Claudio Poggi impulsa una modificación institucional que, lejos de ampliar sus posibilidades de permanencia, establece límites al ejercicio del poder. “Yo hasta el momento de hoy no conocía ningún gobernante que no quisiera quedarse para toda la vida. Y hoy lo conocí, y se llama Claudio Poggi”, afirmó durante su intervención en la Cámara de Diputados.
Bajo la consigna “ojalá el árbol no tape el bosque”, Moriñigo planteó que las controversias alrededor de algunos puntos de la iniciativa no deberían desplazar el debate de fondo. Defendió la alternancia, recordó que San Luis atravesó ocho procesos de reforma constitucional y sostuvo que la sociedad y sus demandas cambiaron desde la sanción de la actual Carta Magna. También reivindicó históricas posiciones del radicalismo a favor del balotaje y señaló que la reforma abre una etapa “preconstituyente” destinada, según expresó, a construir una Constitución de “altísima calidad institucional y democrática”.
A continuación, lo que dijo en el recinto de la Cámara de Diputados: Si yo tuviera que ponerle un título, señor Presidente, a lo que voy a tratar de explicar el día de hoy, el título sería, ojalá el árbol no tape el bosque. Y voy a tratar de describir, ojalá de manera exitosa, esta hipótesis.
Estoy convencido, señor Presidente, de que nos predisponemos a construir una Constitución provincial vía reforma parcial de altísima calidad institucional y democrática. ¿Y por qué iniciamos este proceso? Bueno, yo soy convencido de que las Constituciones no se vencen, sino lo que sucede es que las sociedades evolucionan, y con la evolución de las sociedades, sus demandas también.
Y voy a poner un ejemplo, señor Presidente, y es que si hoy uno toma la Constitución provincial de cualquier provincia argentina, seguramente no verá o no encontrará aspectos que versen sobre la esclavitud, porque fue un tema perimido en en casi la totalidad del mundo.
Pero hago un ejemplo contrario, si uno busca la hermosa Constitución de 1853 de la Argentina, tampoco encontrará aspectos del medio ambiente, porque no era una demanda de la época. Entonces, creo que cuando confluyen la voluntad política con la demanda de la época, estamos atravesando un momento como este, y por eso lo estamos debatiendo como corresponde.
Yo creo que no tenemos que tener miedo, señor Presidente, a abrir un diálogo y una metodología de reforma establecida de manera legal, que es lo que hoy estamos haciendo. Estamos transitando tiempos preconstituyentes.
Repito, estamos transitando tiempos preconstituyentes, y quienes adelanten discusión de temas estarán cayendo en un error, en un error queriendo, malintencionado, y por eso describo estas críticas como el árbol que no deja ver el bosque.
Ese árbol o esos arbustos nos han dicho durante todo este tiempo cuestiones que para mí son infundadas o imprecisas, pero creo que en el fondo lo que hay, muy en el fondo, hay algo, hay una frase de ellos que es, ¿cómo no se me ocurrió a mí?.
Entonces, ayer, cuando vine a la reunión de Comisión a la que fui invitado por la doctora Fabiana Zárate y el doctor Gurruchaga, vi una línea de tiempo que fue muy muy impactante, que fue todo el desarrollo del doctor Altavilla, al cual felicito por el asesoramiento en este proceso, y habla que en 1853, la Constitución nacional, en su artículo 5°, invita a las provincias a tener sus propias Constituciones.
Parece ser que los hechos políticos de la época hacen que las provincias no remitían sus propias Constituciones. Entonces, aparece la ley N° 9 nacional, donde intima a las provincias a hacerlo.
El gobernador Segura, de la provincia de Mendoza, tiene el dato de que Juan Bautista Alberdi estaba ya viviendo en Valparaíso, Chile, y le pide la Constitución de Mendoza a Alberdi. Envía una pieza de arte para los juristas y los especialistas en derecho constitucional, y don Justo Daract, amigo de Segura, accede a esos libros de manera rápida. Por eso la Constitución de San Luis sancionada sancionada luego es fruto de esa mirada alberdiana de la Constitución.
Pero también me fijé desde ese momento donde sanciona la Constitución, a la constitución que hoy tenemos, hay 8 procesos constitucionales, 8 procesos entre reformas parciales y totales, hasta la que hoy tenemos, hasta que hoy nos rige.
Pero también me fijé que en esos 8 puntos, hitos de reforma constitucional, ningún bono había pasado tanto tiempo como en este. En absolutamente ninguno. Y somos los que creemos de que el avance del conocimiento y de la ciencia nos exige mucha mayor flexibilidad frente a estos temas. Entonces, bienvenida la discusión.
Pero en el año 86, esta constitución, que concuerdo en parte de que fue de avanzada, también tuvo sus problemas. Y en esa constitución del 86, por ejemplo, los partidos políticos que militaron y y dieron fe en ese proceso, en aquel momento de San Luis, eran el PJ, la UCR, el PDL, la democracia liberal, el conservadurismo popular, demócrata popular, y el liberalismo conservador.
Todos ellos dieron cuenta en esa reforma constituyente del 86 para la aplicabilidad en el 87. Pero, señor Presidente, la Unión Soviética radicar en aquel momento, con muchos de sus de sus militantes, quisieron instalar un párrafo para que la vida democrática de San Luis tuviera la herramienta de balotaje.
Bueno, yo hoy puedo mirar con responsabilidad los dirigentes del radicalismo, de hoy, y decirles que hoy estamos acá como dirigentes de la Unión Cívica Radical, como parte del bloque Ahora San Luis, votando una reforma constitucional que ojalá el año que viene se lleve adelante, donde está incluido un artículo que muchas personas del radicalismo militaron fuertemente en aquel momento.
Me permito leer el nombre de ellos para que, históricamente, hoy saldemos esa deuda democrática. El Pupa Agúndez, Osvaldo Andreotti, Humberto Ávila, Carlos Becerra, la profesora María Evelyn Becerra, Luis Castelo, Walter Ceballos, Eduardo Símoli, Omar Fenoglio, José Hernández, Jorge Ibarra, Oscar Marín, César Martínez, Ramón Mede, el gringo Mario Eugenio Mini que era el presidente del radicalismo, Carlos Ortiz, Julio Oviedo, Roberto Pagano, la querida exrectora Esther Pico, José Ponce, Posetto, Cuatropio, Quiroga, Quiroz y Urtubey.
Y no solo no salió en aquel 86 la reforma constitucional con el balotaje, sino que a vuelta de hoja salió la reelección indefinida, señor Presidente. En ese sentido hay que entender los tiempos, y soy de los que cree que la alternancia, sin ningún lugar a dudas, trae mejoras desde el punto del punto de vista institucional, económico, como decía el diputado el diputado Pereira.
Porque, por ejemplo, si nosotros hacemos un ejercicio, señor Presidente, si uno fuera el PJ de Mendoza desde el año 83 pudo votar 11 gobernadores.
Acá solo 4. Si uno es del radicalismo pudo votar a 9 radicales en Mendoza. Nueve porque se reeligió a Cornejo y porque Fayad fue dos veces. Entonces, vaya si no son aquellos procesos en donde a problemas nuevos, impronta nueva y caras nuevas, y eso es lo que propone esta Constitución.
Luego, pasaron otras cosas, y también lo dijo el diputado Pereira. Resulta que en el año 2008, 2009 le agarraba un voluntarismo reformista al gobierno en ese momento, y le invitaron, como dijo él, a 150 notables, hicieron este librito, el libro en las páginas donde la página 25 ya empezaban a hablar y votar cada 4 años, por ejemplo. Así que no es que nació el repollo esta idea, viene ya militándose en varios lugares de la política puntana, pero este librito y ese proceso fue el mayor amague de la vida política de San Luis. No se reformó absolutamente nada.
Entonces, bienvenido a este proceso en donde el árbol no va a tapar el bosque, y ese árbol que habla de proscribir candidatos debe decirse con mayúscula y claramente, señor Presidente, de que yo hasta el momento de hoy no conocía ningún gobernante que no quisiera quedarse para toda la vida. Y hoy lo conocí, y se llama Claudio Poggi, al cual le debo el respeto por presentar algo que no tenga que ver con quedarse para toda la vida en el poder.
De las últimas veintinueve constituciones que se reformaron en este país, veintisiete traían extensión de mandatos, veintisiete. Por lo tanto, como está en la condición humana abrazarme al poder y no irme más, yo entiendo de que no se comprenda. Bueno, estamos nosotros para explicarlo.
El proceso se hizo de espaldas a la gente, he escuchado también. Bueno, en cuarenta años no hubo muchas ganas de reformar absolutamente nada.
Y el mandato prorrogado se habla, bueno, son cuestiones administrativas que deberán resolver los constituyentes el año que viene o el otro cuando se junten, y si es que es positiva la cuestión de votar cada cuatro años, si no lo es, devine en abstracto cualquier otra discusión.
