Otras 143 familias cerraron el año con la escritura en mano

El Gobernador Claudio Poggi entregó los documentos en la sede mercedina de la UPrO para consolidar la política habitacional que realizan en toda la provincia.
23 de diciembre de 2025

El regalo de Navidad no llegó solo para quienes recibieron la llave de su vivienda social, sino también para todos los que podrán celebrar con la tranquilidad de tener la escritura de su casa en la mano al momento de brindar. El Gobierno de San Luis les entregó los documentos y los decretos de regularización dominial a 143 familias de Villa Mercedes, Justo Daract y Unión y coronó otro año de una gran política habitacional a lo largo y ancho de toda la provincia.

El acto se llevó a cabo ayer en la ciudad de la Calle Angosta, a donde viajó el gobernador Claudio Poggi por fuera de su agenda habitual de todos los jueves. Allí, en la sede central de la Universidad Provincial de Oficios (UPrO), la emoción se apoderó de todos los que podrán terminar de sentirse los dueños definitivos de sus hogares.

“Uno deja de ser adjudicatario para ser propietario. Uno es adjudicatario con un decreto del gobernador, cualquiera sea el plan habitacional y pasa a ser propietario con la escritura. Tiene más seguridad jurídica, más tranquilidad familiar y se valoriza la casa”, explicó Poggi, quien estuvo acompañado del intendente Maximiliano Frontera y otras autoridades locales.

La entrega fue parte del plan ‘Escriturá Tu Casa’, que continúa vigente y abierto a nuevas inscripciones, con el objetivo de garantizar la seguridad jurídica de las viviendas. A través de este proyecto impulsado por la Provincia, 986 casas que estaban a nombre de terceros fueron regularizadas, lo que permitirá que esas familias más puedan avanzar hacia la escritura definitiva.

“Estoy feliz. Mucho tiempo esperando, bastante. Hoy es una alegría enorme”, expresó Sonia Luiselli, una vecina del barrio 828. Claudia, también del complejo habitacional que tiene más de 30 años de antigüedad, contó que vive en su casa desde que sus hijos eran pequeños y hoy, ya adultos, la acompañaron en la entrega. “Es una seguridad jurídica, esto es muy importante. La casa realmente es de uno”, expresó, y adelantó que piensa avanzar con el trámite de protección del bien familiar.

Ricardo Cano, del barrio Pablo Díaz, destacó la agilidad del proceso: “Esperamos muchos años este logro. El trámite fue sencillo, el Gobierno lo facilitó mucho”, dijo acompañado por su esposa y sus tres hijos.

Desde Justo Daract, Pedro Moyano relató una historia que refleja la dimensión del programa: “De treinta y cinco años pasamos a resolverlo en tres meses”. Para él, la escritura no es solo un documento: “Es algo más importante, es una seguridad. Tener un techo propio”, dijo.

La historia que emocionó a todos

Un mensaje íntimo, escrito desde el dolor y la esperanza, se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de la entrega de viviendas el sabado en en Villa Mercedes. El gobernador Claudio Poggi compartió ante las familias un testimonio que había recibido días antes por redes sociales, enviado por una adjudicataria que encontró en la casa propia el cierre de una historia marcada por la espera, la fe y el amor de una madre.

Poggi pidió a los adjudicatarios unos minutos para leer un mensaje. No fue un discurso ni un anuncio: fue una historia. El texto comenzaba con una confesión que marcó el tono de todo el relato: “Te quería contar algo en nombre de mi vieja, sé que ella así lo querría”. Desde allí, la figura de la madre —Susana— se volvió el eje de una narración profundamente humana. Fue ella quien acompañó a su hija a inscribirse en 2011, quien sostuvo la esperanza cuando todo parecía derrumbarse y quien llegó a pagar 70 cuotas de una casa que soñaba regalarle a su hija y a su nieto.

“Después pasó lo que pasó, no nos dejaron seguir pagando. Todo se cerró y se había terminado un sueño para mí”, relataba la mujer. Pero Susana insistía. Pedía no bajar los brazos, convencida de que Poggi iba a volver y cumplir su palabra. “Yo le decía ‘mami, nadie cumple’, pero ella me respondía siempre lo mismo: ‘va a cumplir, cuando vuelva va a cumplir’”, recordaba.

Susana murió en 2021, de manera inesperada, a los 63 años. “Se fue de un día para el otro”, escribía su hija, con la herida todavía abierta. No llegó a ver la casa terminada. Pero la carta estaba atravesada por una certeza: “Vos volviste y cumpliste. Sé que desde algún lugar ella lo vio, mientras me decía ‘hija, yo te lo dije’. Ella siempre apostó y creyó en vos. Yo no, pero me enseñó que siguen existiendo políticos de palabra

Al terminar la lectura, Poggi respondió con palabras breves y firmes: “Gracias por haber confiado en la palabra empeñada. La construcción de viviendas volvió a San Luis y volvió para siempre”.

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