La mañana de este lunes, el juez federal Daniel Rafecas procesó a los ocho iraníes y libaneses acusados del mayor atentado terrorista en la historia de Argentina: la explosión de la AMIA. Después del pedido del fiscal de la UFI AMIA, Sebastián Basso, y de las querellas, el magistrado hizo lugar al procesamiento de quienes deberán comparecer en un juicio en ausencia.
Son exfuncionarios del gobierno iraní y miembros de Hezbollah, sospechados de planificar y ejecutar el ataque terrorista del 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos y más de 150 heridos. “Se trata de un crimen que ha causado efectos devastadores en el territorio nacional, ocasionado mediante un método tipificado internacionalmente como atentado terrorista y por el uso de coche-bomba, que responde a un patrón de violencia sistemática y organizada contra una población civil identificable, en este caso, la comunidad judía argentina”, sostuvo Basso.
Los procesados deberán responder como autor o partícipe del delito de homicidio calificado por odio racial o religioso y por presuntamente cometer, mediante la utilización de un medio idóneo para causar peligro común en perjuicio de 85 víctimas fatales, lesiones leves, graves y gravísimas en perjuicio de al menos 151 víctimas y daños.
