En el marco del Día del Maestro y de la Gira Institucional que el gobernador Claudio Poggi desarrolla este viernes por San Francisco del Monte de Oro, inauguraron la puesta en valor integral del Solar Histórico de la primera escuela que Domingo Faustino Sarmiento creó en el país, en 1826, uno de los sitios más significativos para la historia de la educación argentina.
La obra fue ejecutada con motivo de la conmemoración de los 200 años de la creación de la primera escuela de Sarmiento y contempló una intervención integral. La directora de Infraestructura Escolar, Ivana Moreno, explicó que los trabajos abarcaron “más de 3.500 metros cuadrados de espacios abiertos y casi 500 metros cuadrados de espacios cubiertos, con una inversión de más de 459 millones de pesos”.
El espacio cuenta con un nuevo pórtico de acceso y recepción, un sendero que recorre el parque, áreas de descanso y tótems interpretativos que permiten conocer distintas etapas de la vida y obra de Sarmiento. También renovaron completamente la biblioteca, con nuevo mobiliario, iluminación y los servicios necesarios para recibir a los visitantes.
El recorrido conduce además al templete que protege y alberga la primera escuela donde Sarmiento comenzó a enseñar.
La secretaria de Cultura y Educación de la municipalidad de San Francisco del Monte de Oro, Marcela Pérez, explicó que en este lugar, en 1826, Domingo Faustino Sarmiento, de apenas 15 años, llegó para acompañar a su tío, el presbítero José de Oro, y comenzó a enseñar junto con él a un pequeño grupo de alumnos.
“Este fue el lugar donde tuvo una de sus primeras experiencias concretas como educador y comenzó a desarrollar una vocación que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes ejes de su vida”, subrayó Pérez.
Décadas más tarde, cuando ya era presidente de la Nación, Sarmiento recordó aquella experiencia en una carta fechada el 2 de enero de 1872 y dirigida al entonces gobernador de San Luis, Juan Agustín Estrada. Allí expresó su deseo de preservar la primera escuela y habló de la necesidad de “perpetuar la escuela de San Francisco del Monte”, donde había dado sus primeras lecciones.




