Una conversación sobre las comidas de antes y las de ahora fue el punto de partida de un proyecto que comenzó en un aula de tercer grado y terminó llevando a estudiantes de La Toma a la instancia nacional de la Feria de Ciencias.
Se trata de “Entre cucharas y recuerdos: el arte de cocinar tradiciones”, una propuesta desarrollada por alumnos de 3º grado de la Escuela Nº 114 “Dr. Ricardo Gutiérrez”, junto a la docente Silvia Roxana Vera. La iniciativa fue seleccionada como el único proyecto de la Región Educativa V para participar de la instancia nacional.
La idea surgió durante una actividad de la Semana de Mayo, cuando los alumnos trabajaban sobre las comidas de otras épocas y las actuales. En esa conversación descubrieron que una misma receta podía prepararse de distintas maneras según cada familia. Las diferencias despertaron la curiosidad y aparecieron nuevas preguntas sobre quién cocinaba en cada hogar, qué preparaban los abuelos, qué ingredientes utilizaban y qué recuerdos estaban vinculados con esas comidas.
A partir de allí, la cocina se convirtió en una herramienta para investigar, pero también en una manera de recuperar memoria, afectos y tradiciones familiares.
Recetas que viajaron de casa en casa
Uno de los recursos centrales fue el “recetario familiar viajero”, que cada alumno llevaba durante dos o tres días a su hogar. Allí las familias incorporaban una receta, explicaban su preparación, agregaban fotografías y relataban historias o recuerdos relacionados con ese plato.
De regreso en el aula, los estudiantes compartían los relatos, comparaban las preparaciones y organizaban la información. En ese proceso descubrieron incluso aspectos de sus propias familias que desconocían.
El trabajo combinó contenidos teóricos y experiencias prácticas. Los chicos aprendieron a reconocer la estructura de una receta, escribirlas, compararlas, elaborar gráficos sencillos, medir y observar las transformaciones de las mezclas.
Entre las actividades estuvieron las “galletitas mundialistas”, elaboradas en la escuela con los colores de la Argentina, donde cada alumno pudo poner en juego su creatividad. También visitaron la casa de la abuela de un compañero para realizar un taller de pan casero y observar todo el proceso, desde el amasado hasta la cocción en un horno a leña.
Otra jornada especial fue la visita de una abuela al aula, quien llevó una antigua olla y elementos relacionados con las formas de cocinar de otras épocas. Les explicó a los estudiantes cómo se hacía fuego para cocinar y respondió sus preguntas. La experiencia luego fue recuperada mediante la escritura y vinculada con el programa “Queremos Aprender”.
Para Vera, uno de los mayores valores del proyecto fue que los alumnos no investigaron solamente buscando información, sino que lo hicieron preguntando, escuchando, observando y experimentando, recuperando al mismo tiempo parte de la memoria de sus propias familias.
La propuesta también trascendió la Escuela 114. Los estudiantes compartieron un taller de galletitas con alumnos de tercer grado de la Escuela Nº 357 de La Toma y, además, el proyecto fue retomado por otra escuela de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Para los chicos, descubrir que una idea nacida en su aula podía viajar y servir de inspiración a otros alumnos fue una experiencia especialmente significativa.
Un reconocimiento para la comunidad
El proyecto permitió trabajar aprendizajes que fueron mucho más allá de la cocina: investigación, registro de información, escritura, medición, comparación y observación, además de fortalecer la expresión oral, el trabajo en equipo y el respeto por las ideas de los demás.
La directora de la institución, María Leda Escudero, destacó que la llegada a la instancia nacional representa una enorme alegría y demuestra que las experiencias cotidianas y cercanas a los niños también pueden convertirse en aprendizajes significativos.
La experiencia, además, involucró a docentes, estudiantes, familias, equipo directivo y personal de maestranza. Para Escudero, permitió descubrir que “las familias también son portadoras de conocimientos y que sus historias tienen un lugar muy importante dentro de la escuela”.
La llegada a la instancia nacional fue celebrada por los alumnos con aplausos, alegría y orgullo. Se sintieron protagonistas de un logro construido entre la escuela y sus familias.
Ahora tendrán un nuevo motivo para celebrar. Ayer, en el recinto del Honorable Concejo Deliberante de La Toma, alumnos, docentes y directivos de la Escuela Nº 114 recibieron una Declaración de Interés Cultural, Educativo y Social por el proyecto.
Mientras se preparan para representar a la Región V en la instancia nacional, los estudiantes ya comprobaron que una receta puede contener mucho más que ingredientes, puede guardar recuerdos, transmitir conocimientos y mantener vivas las historias que forman parte de la identidad de una comunidad.
Y, como sintetizó la docente Roxana Vera, la experiencia también dejó una certeza, “cuando escuela, alumnos y familias trabajan juntos, se pueden lograr cosas realmente maravillosas”.
