Entre el 2 y el 4 de septiembre, San Luis tuvo una vidriera nacional para mostrar una de sus producciones que todavía busca mayor reconocimiento fuera de la provincia. En el predio de La Rural, durante Hotelga 2026, la propuesta “Sabores en Copa” puso al vino puntano en el centro de la escena y lo presentó como una puerta de entrada al turismo.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Turismo y Cultura, reunió a productores y representantes de distintos emprendimientos vitivinícolas para acercar sus vinos a profesionales de la hotelería, la gastronomía y el turismo.
Pero el primer impacto no estuvo necesariamente en el sabor, sino en la sorpresa de descubrir que San Luis también produce vinos.
La sommelier Sandra Lagos lo resumió así: “Todos se mostraron muy asombrados de que San Luis tenga vinos, ya que no muchos lo sabían”.
Ese desconocimiento se transformó en una oportunidad para contar que entre las sierras y los paisajes puntanos existe una creciente cultura vitivinícola, con viñedos, bodegas y productores que buscan posicionar sus etiquetas y, al mismo tiempo, atraer visitantes.
El paisaje también se sirve en una copa
De “Sabores en Copa” participaron Viñedo Fraterno, Viñas Puntanas, Viñedo y Bodega Corral de Palos, Sol Puntano y Viñas Prieto, que presentaron diferentes variedades y estilos.
Entre las etiquetas degustadas estuvieron Viognier, Despeinado Rosé, Malbec y Cabernet Franc de Corral de Palos, además de blends y varietales de Viñas Puntanas como Malbec, Bonarda, Syrah y Tannat. También se exhibieron propuestas de blancos y tintos de Sol Puntano y otros vinos producidos en la región.
Cada botella funcionó como una pequeña carta de presentación de San Luis. Porque detrás de un vino también hay una geografía, una forma de producir y un territorio que puede convertirse en destino.
Y esa conexión comenzó a hacerse visible durante la feria. “La gente se acercó y consultó los lugares, para saber dónde se encuentran, cuáles son las bodegas y los viñedos que se pueden visitar”, contó Lagos.
Cuando el vino se convierte en un viaje
El enoturismo propone justamente eso: ir más allá de la degustación y conocer el lugar donde nace cada etiqueta. Recorrer los viñedos, visitar las bodegas, conversar con sus productores y descubrir el proceso que transforma la uva en vino.
Para San Luis, esa experiencia puede integrarse con otros atractivos de la provincia, desde los paisajes serranos y los pueblos hasta la gastronomía y las propuestas vinculadas con la producción regional.
Lagos destacó que durante Hotelga “promocionaron las bodegas, las zonas vitivinícolas y los viñedos como cada destino” y remarcó que San Luis cuenta con “buenos vinos muy bien logrados”, capaces de convertirse en un atractivo turístico.
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Una oportunidad para abrir nuevos mercados
La participación en una feria especializada también representa una oportunidad comercial para las bodegas puntanas. El contacto con restaurantes, hoteles, distribuidores y profesionales del sector puede abrir nuevas posibilidades para los productores locales.
Desde Bodega Corral de Palos, su responsable comercial destacó que “esta presencia significa mucho más que exhibir los vinos: es una posibilidad concreta de generar nuevos vínculos comerciales, abrir oportunidades de distribución y fortalecer el reconocimiento de la marca fuera de la provincia”.
La apuesta, entonces, no se limita a vender una botella. También busca instalar una identidad y mostrar que detrás de cada vino hay un territorio con potencial productivo y turístico.
Una identidad que también se bebe
En Sol Puntano, la mirada apunta a un objetivo todavía más amplio. Su responsable técnico, Cristian Salomón, definió la participación como “un proceso de divulgación y de apertura productiva de la provincia”, que permite “acercar los productos a nuevos públicos y mostrar la diversidad de lo que puede producir San Luis”.
El desafío para la provincia es transformar esa sorpresa inicial en curiosidad y, luego, en una visita.
Porque cada botella puede contar una historia: la del clima, la tierra, el sol y el trabajo de quienes producen en San Luis. Y cuando ese vino se prueba lejos de su origen, puede convertirse también en una invitación a conocer el lugar donde todo comenzó.
