«Te doy plata para el morfi», el intento de soborno de un conductor que no tenía patente ni licencia

Sucedió en el cruce de las avenidas General Paz y Balbín, de la ciudad de Buenos Aires. El hombre de 47 años trató de convencer a los policías que le informaron que le incautarían el coche, sin saber que era filmado en ese momento.
4 de noviembre de 2026
"No, maestro, me matas. Lo tenemos vendido al auto", le insistió el hombre cuando el policía le informó que le secuestrarían el coche.

El automovilista que circulaba por la emblemática avenida General Paz, de la ciudad de Buenos Aires, se la jugó cuando un policía le informó que tendría que incautarle el coche porque no tenía ni patente ni licencia. Y de qué forma lo hizo. Sin tapujos le preguntó al oficial si podía dejar atrás el asunto del secuestro del auto a cambio de que él le pagara «el morfi». La cara de sorpresa y de cierto horror del agente no sirvieron de alerta para el conductor del vehículo que con total naturalidad, como si hablara con un vecino y no con un guardián de la ley, insistió con un «¿no aceptan plata, ustedes?», «¿el 90 % acepta?» y «me matás, maestro, lo tengo vendido al auto».

Sucedió alrededor de las 11:20, en el cruce de las avenidas General Paz y Balbín, sentido al Río de la Plata. Toda la secuencia quedó registrada por la cámara corporal de otro uniformado.

El personal policial que realizaba tareas de prevención detectó a un Citroën C4 gris sin dominio colocado y le solicitó a su chofer que detuviera la marcha. Al verificar que el hombre de 47 años no contaba ni con patente, le comunicaron que labrarían el acta de infracción y le remitirían el rodado.

Sin perder la calma, absolutamente tranquilo con un brazo apoyado sobre la ventanilla, el automovilista intentó explicarse y apelar a la compresión de los policías. Dijo que el coche, en realidad, era de su hija y que “estaba vendido”.

—Te doy plata, te doy plata para el morfi. ¿No aceptan plata, ustedes? Si el 90 por ciento…— le consultó al agente que le comunicó del secuestro, sin saber que era filmado por el otro.

—¿Cómo? ¿Usted me está ofreciendo plata? —le planteó el uniformado, con una cara que mezclaba sorpresa e indignación.

—Bueno bueno, hacé de cuenta que no te dije nada… Lo tenemos vendido, por mis hijas, te digo — insistió.

 

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