Un ingeniero de Naschel creó una silla de ruedas especial para trekking y senderismo

Mauro Exequiel Díaz, egresado de la Universidad Nacional de San Luis, diseñó una silla monorueda motorizada para personas con movilidad reducida. El dispositivo fue donado a un centro turístico de la zona de El Morro.
5 de marzo de 2026
Fotos: gentileza Ing. Mauro Díaz

Un ingeniero mecatrónico oriundo de Naschel desarrolló una innovadora silla de ruedas monorueda motorizada pensada para que personas con movilidad reducida puedan realizar actividades de trekking y senderismo en terrenos irregulares.

El dispositivo fue diseñado y construido por Mauro Exequiel Díaz como parte de su trabajo final de la carrera de Ingeniería en Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL). El prototipo fue donado a un centro turístico ubicado en la zona de El Morro.

Tecnología para facilitar el acceso a la naturaleza

El objetivo del proyecto fue ofrecer una solución que permita superar una de las principales barreras que enfrentan las personas con movilidad reducida: el acceso a espacios naturales o senderos que no están adaptados.

Según explicó Díaz, incluso en la vida cotidiana, en localidades con calles de tierra o terrenos irregulares, desplazarse con una silla de ruedas convencional puede resultar muy difícil.

Frente a esa realidad, el ingeniero impulsó el desarrollo de un dispositivo que combine ingeniería y compromiso social.

“Muchas personas encuentran limitaciones importantes para acceder a espacios naturales. Este proyecto surge como una propuesta concreta para reducir esa barrera, con la convicción de que la tecnología debe estar al servicio de la inclusión”, explicó.

Fotos: gentileza Ing. Mauro Díaz

Un desarrollo probado en condiciones reales

El prototipo funcional permitió validar el diseño estructural del equipo, analizar su comportamiento dinámico y realizar pruebas reales para evaluar estabilidad, resistencia y desempeño en distintos tipos de terreno.

El proyecto también tuvo una fuerte inspiración social. Díaz contó que durante su última materia de la carrera, denominada Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible, realizó una investigación vinculada a problemáticas sociales en la provincia.

“Esa experiencia me marcó profundamente y dejó una motivación clara: utilizar la ingeniería no solo para resolver problemas técnicos, sino también para generar impacto social e inclusión”, relató.

En ese contexto, el docente de la asignatura, el doctor Guillermo Catuogno —quien luego fue su director de tesis— le presentó un prototipo orientado a actividades recreativas al aire libre. A partir de esa base surgió la idea de adaptarlo para personas con movilidad reducida.

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Fotos: gentileza Ing. Mauro Díaz

Una tecnología inclusiva y de bajo costo

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su bajo costo en comparación con dispositivos similares disponibles en el mercado.

Según explicó el ingeniero, una silla profesional para este tipo de actividades puede costar alrededor de 6.000 dólares.

En cambio, el prototipo desarrollado fue construido con materiales recuperados y reutilizados, como caños de bicicletas en desuso y otros componentes reciclados, lo que permitió reducir significativamente el presupuesto.

A partir del diseño en 3D realizado en el programa SolidWorks, la construcción se llevó adelante en un taller personal. El costo total del desarrollo fue de aproximadamente 130.000 pesos argentinos.

Además de su impacto social, el proyecto también promueve la economía circular y abre la posibilidad de desarrollar tecnologías adaptativas accesibles a nivel local.

“Este tipo de iniciativas puede impulsar emprendimientos locales, fomentar la innovación en movilidad adaptada y generar nuevas oportunidades en el diseño inclusivo”, concluyó Díaz.

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