Un recuerdo sobre rieles: a 150 años de la llegada del tren a Villa Mercedes

El 22 de octubre de 1875, una locomotora arribó por primera vez a suelo mercedino. Viajaba en ella el presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, y Julio Argentino Roca.
22 de octubre de 2025

Hace exactamente 150 años, “un prolongado silbido”, tal y como lo definió el periodista e investigador Mario Guidi, estremecía el silencio de una Villa Mercedes muy diferente a la actual, pero que ya se preparaba para vivir una de sus épocas de mayor esplendor. A partir de ese momento, ese sonido estridente se repetiría durante décadas y traería consigo músicas desde todos los rincones del país del mundo, voces de trabajadores, poetas, cantores, políticos y hasta santos que forjarían sobre rieles gran parte de la historia de la ciudad. Hace un siglo y la mitad de otro, el tren llegaba por primera vez al suelo mercedino.

Fue la Junta de Estudios Históricos de Villa Mercedes la que se encargó de difundir en sus redes sociales la efeméride rescatada por Guidi, ampliada luego por una entrevista que Jorge Sacchi le realizó al historiador Héctor Pablo Ossola y que generosamente compartió con Todo Un País.

El arribo de la locomotora, en aquel 22 de octubre de 1875 a las dos de la tarde, no es un hecho más para el anecdotario local. Fue el comienzo de un proceso que significaría mucho para el crecimiento de la localidad, no solo en el aspecto económico, sino también en el cultural: basta recordar que la Calle Angosta se gestó a orillas del ferrocarril.

“No hay nada que le haya dado un impulso tan grande a la ciudad como contar con un servicio ferroviario”, afirmó Ossola, sin titubear. Agregó que, probablemente, la presencia de la V Brigada Aérea sea el único hito comparable en magnitud, pero aun así “el tren puso de manifiesto la importancia que teníamos nosotros como comunidad del interior, el hecho de aparecer como entidad que podía ser tan útil para el desarrollo posterior”, señaló.

Ese primer viaje tuvo otra singularidad. En él iban el entonces presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda y su esposa, junto a una comitiva oficial en la que también estaban el obispo de Cuyo, monseñor Achaval, los gobernadores de Córdoba y Santa Fe, ministros, los senadores Dardo Rocha de Buenos Aires, Colodrero de Corrientes, Víctor Lucero de San Luis y los embajadores de España e Italia, además del general Julio Argentino Roca, quien años más tarde también se convertiría en presidente.

El andén estaba poblado por una multitud que recibió con vítores a las autoridades en esa calurosa siesta de octubre, allí donde actualmente todavía sigue de pie la vieja Estación de Trenes, aunque sin la actividad de otras épocas pese a los intentos por reactivar el servicio que se truncaron nuevamente con el nuevo gobierno nacional.

“Lamento profundamente la crisis que vive nuestro país en materia ferroviaria, pero tomo esta crisis como un termómetro para saber todo lo que se han paralizado en este momento las ciudades al no tener un servicio ferroviario continuo y permanente”, dijo Ossola.

El presidente y su comitiva esa noche se hospedaron en los coches dormitorios que tenían los vagones. En la mañana siguiente, Avellaneda y Roca se dirigieron al Cementerio Municipal para rendir homenaje y descubrir una pirámide en la tumba del general Teófilo Ivanoswky. Cerca del mediodía, regresaron a Buenos Aires.

Los historiadores remarcaron cómo el tren posibilitó la llegada de infinidad de inmigrantes de otras partes del mundo, que bajaban del barco y se trasladaban sobre rieles directamente a suelo mercedino para trabajar en el campo o en el comercio, en busca de un futuro promisorio que ya no podían soñar en sus tierras de origen.

Además, el tren fue testigo de la visita de grandes personalidades a la ciudad, como la Madre Cabrini o incluso Carlos Gardel, quien iba de paso pero que se bajó y se fotografió con los ferroviarios.

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