Según calculan, hay un piso de 81 diputados que defenderán la voluntad del Poder Ejecutivo que podían garantizar un nuevo triunfo legislativo para el oficialismo.
En una nueva apuesta legislativa, el Gobierno se muestra optimista con los números para sostener este miércoles el veto que dictó el presidente Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario en la Cámara de Diputados.
Tras la definición del PRO, que se pronunció a favor de la voluntad del Poder Ejecutivo, las cuentas parecen darle a los negociadores violetas que reciben de los aliados las críticas a la gestión en materia de administración de las universidades.
Lo cierto es que la intervención del asesor presidencial, Santiago Caputo, que recibió en sus oficinas del centro el pasado jueves al titular del partido amarillo, Mauricio Macri, permitió destrabar la encrucijada bajo promesas de ubicar cuadros técnicos del PRO en algunas áreas, pero bajo la firme premisa de que no existe ni existirá un cogobierno con sus principales socios.
Pese a las filtraciones del intercambio que le adjudican a Macri, desde la mesa chica del mandatario aseguran que se trató de una reunión coordinar que podría tener continuidad entre los espacios para afinar el vínculo.
El oficialismo necesita 86 diputados de la totalidad de la Cámara Baja (257), pero especula con las ausencias o potenciales abstenciones, lo que achicaría la demanda. Por eso, y con la garantía de uno de los principales aliados, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el principal asesor de Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem, y el jefe de bloque de La Libertad Avanza (LLA), Gabriel Bornoroni, negocian a contrarreloj las voluntades de los legisladores.
Al momento, las hojas de cálculo oficialistas dan un piso de 81 votos, que podría ampliarse, y entre ausencias y potenciales abstenciones, le dan esperanzas al oficialismo.
