Un estudio destaca la importancia del rol de las escuelas en la prevención y detección temprana de la violencia contra niños, niñas y adolescentes.
La mitad de los alumnos de San Luis que cursan el último año de la primaria afirma que habla de temas de violencia y abuso con alguien de la escuela. El dato surge del informe “Situaciones de violencia en los hogares: detección y prevención desde las escuelas” realizado por la ONG “Argentinos por la Educación”. El documento aborda el rol de las escuelas en la prevención y detección temprana de la violencia contra niños, niñas y adolescentes, a partir de las respuestas de directores y estudiantes en cuestionarios complementarios de las pruebas Aprender 2021.
El estudio realiza una comparación entre provincias. Y la cifra de San Luis (52%) está en sintonía con la media nacional que dice que uno de cada dos chicos habla en la escuela de cuestiones referidas a violencia doméstica o abusos.
La otra cara del estudio es el silencio. Un 16% de los chicos encuestados en San Luis no habla con nadie cuando ocurre alguna situación de violencia familiar. El restante 32% habla pero no en la escuela sino que en algún otro ámbito, en especial con amigos.
Valoración
El estudio califica a la violencia contra niños y niños como una “epidemia silenciosa”. Y cita la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes (MICS) 2019- 2020, donde muestra que uno de cada dos niños, niñas y adolescentes de 1a14 años experimentaron agresión psicológica en el último mes. A su vez, uno de cada tres recibió castigo físico. Y uno de 1 de cada 15 castigo físico severo en el último mes.
El documento que señala que la mayoría de los casos queda sin ser detectados o reportados. “Solo una pequeña parte se informa debido a una cultura generalizada de silencio motivada por el miedo a represalias, el estigma social, la desconfianza en los sistemas de protección infantil y el limitado apoyo y herramientas disponibles que tienen a su alcance las personas que están obligadas a reportar como los docentes”.
En sintonía con ese escenario advierte que “La escuela tiene un rol preponderante”, en la detección de casos de violencia “y destaca la importancia de que un actor del entorno escolar (docentes, directivos) intervenga en situaciones de violencia contra niños y niñas.
En el mismo cuestionario se le preguntó a los directores de primaria si tuvieron que intervenir en situaciones de violencia familiar en el último año.
En el caso de San Luis un tercio de los directivos (32,5%) tuvo que intervenir. Los porcentajes fueron algo más alto en directivos de escuelas estatales (36%) que en sus pares de escuelas primarias (29%). Según la Fundación Abrazar, en base a su experiencia con escuelas, se suelen reportar al sistema de protección los casos más graves y urgentes, porque cuando se reportan los intermedios en general no hay una respuesta por parte de los organismos de protección. La falta de respuesta está asociada en gran medida a la falta de recursos para atender todos los casos. Además, existen barreras a la hora de reportar, tales como los largos tiempos administrativos para efectuar la denuncia, el potencial peligro al que se expone el docente o directivo en comunidades pequeñas o con altos niveles de violencia y el temor a que el caso empeore si cuando el adulto responsable se entera de que el niño o la niña dijo algo puede tomar mayores represalias.
El estudio fue desarrollado por los profesionales Mercedes Sidders (Fundación Abrazar y Centro de Estudios para el Desarrollo Humano – UdeSA), Eugenia Orlicki y Leyre Sáenz Guillén (Observatorio de Argentinos por la Educación).
