La nueva miniserie de Netflix, “Sirenas”, que se estrenó ayer, es un thriller dramático con toques de intriga y lujo, adaptado de la obra de teatro “Elemeno Pea” de Molly Smith Metzler (creadora de “La asistenta”).
La trama se centra en Devon DeWitt (Meghann Fahy), una mujer sencilla que empieza a preocuparse profundamente por la relación de su hermana, Simone DeWitt (Milly Alcock), con su nueva y enigmática jefa millonaria, Michaela Kell (Julianne Moore).
La lujosa vida de Michaela en una exclusiva propiedad junto al mar parece ejercer una fascinación casi adictiva sobre Simone. Devon, sospechando que algo no anda bien y que esta relación podría ser enfermiza, se sumerge en el opulento y misterioso mundo de Michaela en busca de respuestas.
A lo largo de cinco intensos episodios, la serie explora la compleja dinámica entre estas mujeres, el poder, el dinero, las clases sociales y los secretos familiares ocultos bajo una aparente perfección. No hay crímenes que resolver en el sentido tradicional, pero sí muchas verdades perturbadoras que desenterrar.
La serie se sumerge en una batalla silenciosa de manipulación y heridas familiares no resueltas, mostrando hasta dónde están dispuestas a llegar las personas por pertenecer y por mantener el poder.
