La Tonada vuelve a ocupar un lugar central en la agenda cultural de Cuyo, esta vez a partir de un proyecto que apunta a preservar su memoria y reunir en un mismo espacio parte del patrimonio musical que durante décadas permaneció disperso entre archivos familiares, colecciones particulares y los recuerdos de sus protagonistas.
La iniciativa comenzó a tomar forma en la Casa de la Música de Villa Mercedes a partir de la charla “Historia de la Tonada en San Luis”, realizada el 17 de septiembre y encabezada por el investigador Silvestre Frías. El encuentro permitió recorrer distintos momentos de la evolución de la música cuyana y plantear la necesidad de documentar una historia que, en buena medida, fue transmitida de generación en generación de manera oral.
Uno de los momentos destacados fue la escucha de grabaciones realizadas en 1927, registros que permiten acercarse a los primeros grupos e intérpretes que contribuyeron a difundir la música cuyana.
“Fue un encuentro muy enriquecedor porque escuchamos grabaciones muy antiguas de 1927 y se compartió la historia de los primeros grupos”, explicó Luis Ocampo, director de la Casa de la Música.
La jornada también permitió recuperar testimonios familiares. Entre los asistentes estuvo la hija de Aldo “Sapo” Ávila, integrante de una familia estrechamente vinculada con la tradición musical de Villa Mercedes y con El Trébol Mercedino, conjunto que se convirtió en una referencia de la música cuyana.
Ese tipo de testimonios resulta fundamental para reconstruir una historia que no está solamente en los libros o en los discos. Fotografías, casetes, grabaciones, partituras, letras, documentos y recuerdos personales también forman parte de ese patrimonio.
![]()
Una expresión que identifica a Cuyo
La Tonada ocupa un lugar particular dentro del folclore argentino. Es una expresión esencialmente lírica, pensada para ser escuchada y cantada, y no para el baile. La voz y la poesía adquieren protagonismo acompañadas fundamentalmente por guitarras, guitarrones y requintos.
Sus raíces son diversas y en su conformación confluyeron tradiciones europeas con elementos americanos. Con el paso del tiempo, esa combinación adquirió características propias en Cuyo y dio origen a una expresión musical profundamente vinculada con la identidad de San Luis, Mendoza y San Juan.
La investigadora sanluiseña María Teresa Carreras de Migliozzi, autora de La Tonada en la Provincia de San Luis, dedicó buena parte de su trayectoria al estudio del género, su estructura musical y poética y sus principales protagonistas.
Entre las particularidades de la Tonada aparece el cogollo, una dedicatoria que el cantor realiza durante la interpretación para homenajear a una persona presente. Puede estar dirigida al dueño de casa, a un amigo, a otro músico o a alguien especialmente reconocido durante la reunión.
El cogollo convierte así a la canción en una experiencia de encuentro y participación. A esa tradición se suma el grito cuyano, otra expresión característica de la cultura musical regional.
Son prácticas que ayudan a explicar por qué la Tonada no es solamente un género musical, sino también una manifestación cultural vinculada con formas de encuentro, celebración, transmisión oral y construcción de identidad.
![]()
Preservar las voces de una historia
La futura Cuyanoteca apunta precisamente a conservar esa memoria. El proyecto contempla reunir registros sonoros, fotografías y documentación histórica, además de avanzar en un mapa que permita identificar músicos, conjuntos, épocas y lugares relacionados con el desarrollo de la Tonada.
La propuesta también prevé la realización de encuentros cuyanos periódicos para continuar recopilando información y generando espacios de intercambio.
La importancia de este trabajo radica en que una parte considerable del patrimonio musical permanece en manos de particulares. Una grabación antigua guardada durante décadas, una fotografía familiar o el relato de un músico pueden aportar datos imposibles de recuperar cuando desaparecen quienes fueron protagonistas de esa historia.
Por eso, digitalizar y organizar esos materiales no significa solamente conservar canciones. También implica preservar formas de cantar, tocar, improvisar y relacionarse con el público.
La historia de la Tonada en San Luis está ligada a numerosas generaciones de músicos, guitarristas, autores y conjuntos. Nombres como José Adimanto Zavala, Alfredo Alfonso, Luciano Marcos Arce, Rafael “Chocho” Arancibia y Félix Máximo María, entre muchos otros, forman parte de una tradición que fue construyendo una identidad musical propia dentro de Cuyo.
![]()
Un patrimonio que busca reconocimiento internacional
El proyecto de preservación adquiere una dimensión todavía mayor en el contexto del proceso que llevan adelante San Luis, Mendoza y San Juan para postular a la Tonada Cuyana ante la UNESCO.
Las tres provincias avanzaron en mayo de 2026 con la presentación conjunta ante el Comité Argentino del Patrimonio Cultural Inmaterial, con el objetivo de que esta expresión musical sea incorporada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La Tonada ya cuenta con reconocimientos como patrimonio cultural en las tres provincias y también fue declarada parte del Patrimonio Cultural Intangible de Cuyo por el Parlamento de Cuyo.
Sin embargo, todavía se encuentra en una etapa de postulación y no integra la Lista Representativa de la UNESCO. El proceso requiere documentar la manifestación cultural, identificar a sus comunidades portadoras y demostrar las acciones destinadas a garantizar su transmisión y salvaguardia.
En ese escenario, la Cuyanoteca puede convertirse en una herramienta de gran importancia. Recuperar grabaciones, fotografías, documentos y testimonios permite no solamente mirar hacia el pasado, sino también construir una base documental para que las nuevas generaciones conozcan y continúen una tradición que lleva más de un siglo de historia registrada.
La Tonada sobrevivió porque fue transmitida de padres a hijos, de guitarreros a aprendices, de las reuniones familiares a los escenarios, de los discos a la radio y, más recientemente, a las plataformas digitales.
Ahora el desafío es que esa memoria no se pierda, porque antes de aspirar a convertirse en patrimonio reconocido internacionalmente, la Tonada ya es patrimonio de quienes la cantan, la tocan, la escuchan y la transmiten.
